22 de septiembre de 2025 a las 09:15
La derecha acecha: ¿Nuevo golpe a la 4T?
La maquinaria de desprestigio se puso en marcha con una precisión casi quirúrgica. Un guion preestablecido, actores con roles definidos y un objetivo claro: sembrar la duda, alimentar la desconfianza y erosionar la imagen del presidente y su familia. El llamado "amparo fantasma" no fue un simple error o una casualidad, sino una operación meticulosamente orquestada desde las sombras del poder mediático y político. Se construyó una narrativa ficticia, un castillo de naipes jurídico, con la única intención de manipular a la opinión pública y desviar la atención de los logros y avances del gobierno actual.
La sincronización de los medios conservadores al difundir la noticia falsa, sin la más mínima verificación, deja al descubierto la complicidad y la intencionalidad política detrás de la maniobra. No se trató de un periodismo responsable, sino de una propaganda descarada, de una guerra sucia disfrazada de información. La rapidez con la que se propagó la mentira contrasta con la lentitud con la que se rectificó, evidenciando el desprecio por la verdad y el interés en mantener la falsedad el mayor tiempo posible en el imaginario colectivo. Aun cuando el propio abogado desmintió la existencia del amparo y los hijos del presidente negaron categóricamente su participación, la narrativa continuó circulando en algunos medios, como una mancha de aceite que se resiste a desaparecer.
Esta estrategia de la difamación y la calumnia no es nueva. Es la misma herramienta que la derecha ha utilizado históricamente para desacreditar a sus oponentes y aferrarse a sus privilegios. Carecen de un proyecto de país sólido, de propuestas viables para el beneficio de la población. Su único interés es el poder por el poder, la acumulación de riqueza y el retorno a un pasado donde la corrupción y la impunidad eran la norma. El "amparo fantasma" es un síntoma de su desesperación, una muestra de la bajeza a la que están dispuestos a llegar para recuperar el control.
Sin embargo, esta táctica les está saliendo por la culata. La gente no es tonta. Cada vez más ciudadanos reconocen la falsedad de sus argumentos y la hipocresía de su discurso. Mientras la 4T se enfoca en resolver los problemas reales del país, con políticas públicas concretas y resultados tangibles, la derecha se enreda en sus propias mentiras, cavando un pozo cada vez más profundo de desprestigio. La obsesión por golpear al gobierno, sin proponer alternativas, solo los aleja de la ciudadanía y los confirma como una oposición sin rumbo, aferrada a un pasado que ya no existe. El futuro, sin embargo, se construye con la verdad, con la honestidad y con un compromiso genuino con el bienestar del pueblo. Y en esa batalla, la derecha ya está perdida. Su estrategia de la infamia es un boomerang que, tarde o temprano, les golpeará con la fuerza de la verdad.
La diferencia es clara: mientras la 4T trabaja, la derecha conspira. Mientras el gobierno actual presenta resultados, la oposición fabrica fantasmas. El tiempo, implacable juez, terminará por desentrañar la verdad y poner a cada quien en su lugar. El pueblo, con su sabiduría y su discernimiento, sabrá distinguir entre quienes buscan construir un mejor futuro y quienes se aferran a las sombras del pasado.
Fuente: El Heraldo de México