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15 de septiembre de 2025 a las 23:40

El Papa León XIV: No a la violencia por dolor.

En un emotivo encuentro en la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV presidió la vigilia de oración por el Jubileo de la Consolación, un evento que resonó con la profunda necesidad humana de encontrar alivio y esperanza en medio del sufrimiento. Las palabras del Santo Padre, como bálsamo sobre heridas abiertas, trajeron consuelo a quienes cargan con el peso del dolor, recordándonos que la fe en Jesucristo es la verdadera fuente de sanación y transformación.

El testimonio de Lucia Di Mauro Montanino, quien perdió a su esposo, un guardia de seguridad asesinado por jóvenes ladrones en Nápoles, conmovió a todos los presentes. Su valentía al compartir su historia de pérdida irreparable, en un espacio de tanta significación espiritual, se convirtió en un símbolo del dolor que atraviesa tantas familias, víctimas de la violencia sin sentido. El testimonio de Diane Foley, cuyo hijo periodista fue asesinado por ISIS en 2014, resonó con igual intensidad, recordándonos la crueldad del fanatismo y la importancia de defender la libertad de prensa.

El Papa León XIV, con su característica compasión, recogió estos testimonios y los elevó a la categoría de símbolos de un sufrimiento universal. Sus palabras, "Todo el dolor se puede transformar con la gracia de Jesucristo," fueron un faro de esperanza en la oscuridad del dolor. Recordó que Jesús, el buen samaritano, es quien cura nuestras heridas y nos cuida en los momentos de mayor fragilidad. "En los momentos de oscuridad, aun contra toda evidencia, Dios no nos deja solos", afirmó, ofreciendo un consuelo invaluable a aquellos que se sienten abandonados en su sufrimiento.

La reflexión del Santo Padre sobre las lágrimas como "un lenguaje que expresa sentimientos profundos del corazón herido" normalizó una expresión humana fundamental, a menudo reprimida por la cultura. Lejos de ser un signo de debilidad, las lágrimas son una liberación, una purificación que nos permite conectar con nuestra vulnerabilidad y pedir consuelo. "No hay que avergonzarse de llorar", insistió el Pontífice, recordando que es una forma de expresar nuestra necesidad de un mundo mejor.

La importancia del apoyo mutuo y la consolación compartida fueron otros puntos clave del mensaje papal. "Apoyar la cabeza en un hombro que te consuela, que llora contigo y te da fuerza, es una medicina de la que nadie puede privarse", afirmó, destacando la importancia del amor y la comunión en el proceso de sanación.

Pero el mensaje del Papa León XIV no se limitó al consuelo individual. Con una mirada global, se refirió al dolor colectivo causado por el hambre y la guerra, haciendo un llamado a la oración por la paz y el fin de los conflictos bélicos. Instó a los líderes mundiales a escuchar “el grito de tantos niños inocentes” y a trabajar por un futuro que los proteja y consuele.

Finalmente, el Papa León XIV habló del perdón como la mayor liberación que podemos alcanzar. "La violencia padecida no puede ser borrada, pero el perdón concedido a quienes la generaron es una anticipación en la tierra del Reino de Dios", declaró, invitando a la reconciliación y a la construcción de un mundo más justo y pacífico. Sus palabras resonaron con fuerza en la Basílica de San Pedro, dejando una profunda impresión en los corazones de los fieles y ofreciendo un camino de esperanza en medio de las sombras del dolor y la violencia.

Fuente: El Heraldo de México