
26 de agosto de 2025 a las 21:35
Sheinbaum: Pozos petroleros agotados, la raíz de la crisis en Pemex.
La situación actual de Pemex, con una producción de 1.6 millones de barriles diarios, nos invita a reflexionar sobre la gestión de nuestros recursos naturales y la visión energética del país. Si bien la meta de alcanzar los 1.8 millones de barriles diarios, cifra alcanzada durante la administración del presidente López Obrador, es plausible, es crucial entender el contexto en el que se enmarca este objetivo. No se trata simplemente de perseguir un número, sino de hacerlo de manera sostenible y responsable, considerando el agotamiento natural de algunos pozos y la necesidad de diversificar nuestras fuentes de energía.
La caída del 7% en la producción de Pemex, un dato que sin duda genera preocupación, no puede analizarse de forma aislada. Es fundamental recordar que la producción petrolera mexicana alcanzó la impresionante cifra de 3.4 millones de barriles diarios durante el gobierno de Vicente Fox. Sin embargo, este hito se logró a costa de la sobreexplotación de Cantarell, un yacimiento crucial para el país. En lugar de priorizar la sostenibilidad a largo plazo, se optó por una estrategia de extracción acelerada, un enfoque cortoplacista que comprometió la vida útil de este importante recurso. Además, es importante considerar el contexto internacional de aquel entonces, marcado por un acuerdo con Estados Unidos que incentivaba la exportación de petróleo mexicano.
La comparación con la producción actual nos lleva a cuestionar la eficiencia y la visión de futuro de las políticas energéticas del pasado. Si bien la cifra de 3.4 millones de barriles diarios puede parecer atractiva, se obtuvo a un costo considerable para el medio ambiente y la sostenibilidad de nuestros recursos. La apuesta actual por una explotación racional del petróleo, sumada a la inversión en energías renovables, representa una estrategia más responsable y con visión de futuro, aunque implique una producción menor en el corto plazo.
Es innegable que la caída en la producción petrolera tiene implicaciones económicas. Sin embargo, es aún más preocupante la falta de inversión en infraestructura durante los periodos de bonanza petrolera. Con el precio del barril rondando los 100 o incluso 120 dólares en la época de Fox y Calderón, el país contaba con recursos ingentes. La pregunta que surge de manera inevitable es: ¿dónde están las grandes obras de infraestructura que deberían haber sido financiadas con esos ingresos? ¿Dónde están las carreteras, los puentes, los trenes, los aeropuertos que deberían haber impulsado el desarrollo del país?
La respuesta, lamentablemente, es desalentadora. En lugar de un legado de progreso y desarrollo, lo que encontramos son ejemplos de lo que algunos consideran malversación de fondos y falta de visión a largo plazo. Se menciona la "barda", una obra que ha sido objeto de críticas y controversia, como un ejemplo de la falta de planificación y la priorización de proyectos cuestionables.
La actual administración se enfrenta al reto de reconstruir la industria petrolera sobre bases más sólidas y sostenibles, al tiempo que impulsa la transición hacia un modelo energético diversificado. La meta de 1.8 millones de barriles diarios, combinada con la inversión en petroquímica, refinados y la exploración de nuevos recursos como el litio, representa una visión más integral y con mayor proyección de futuro. El camino no será fácil, pero la apuesta por la sostenibilidad y la diversificación es fundamental para garantizar la seguridad energética del país a largo plazo. Es hora de aprender de los errores del pasado y construir un futuro energético más responsable y próspero para México.
Fuente: El Heraldo de México