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26 de agosto de 2025 a las 17:55

Sheinbaum: Alianza México-EU contra el narco

La sombra del narcotráfico se extiende larga y oscura, tejiendo una red compleja de complicidades y traiciones que trasciende fronteras. La reciente declaración de culpabilidad de Ismael “El Mayo” Zambada no es solo la caída de un capo, sino la punta del iceberg que revela la profunda interconexión entre el crimen organizado y las esferas del poder. Las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al destacar la colaboración entre México y Estados Unidos, abren una ventana a la lucha constante contra este flagelo, una lucha que requiere no solo de operativos y detenciones, sino también de una profunda revisión de las estructuras que permiten su proliferación.

La mención del titular de la DEA, Terry Cole, resulta particularmente reveladora. Al colocar a Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad, en la misma categoría que Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada, se lanza una acusación implícita que resuena con fuerza en los pasillos del poder. ¿Acaso la figura de García Luna representa la infiltración del narcotráfico en las más altas instancias gubernamentales? La pregunta queda flotando en el aire, sembrando la duda y exigiendo una respuesta clara y contundente.

No podemos ignorar la ironía de la situación. Mientras se celebra la captura de estos "grandes capos", se pone en evidencia la fragilidad de las instituciones y la facilidad con que el crimen organizado logra penetrar en ellas. ¿De qué sirve detener a las cabezas visibles del narcotráfico si el sistema que las engendró permanece intacto? La declaración de Cole nos obliga a reflexionar sobre la verdadera dimensión del problema, a mirar más allá de las figuras individuales y a cuestionar las estructuras de poder que permiten la perpetuación de este ciclo de violencia.

La colaboración entre México y Estados Unidos se presenta como una luz de esperanza en este panorama sombrío. Sin embargo, la verdadera efectividad de esta alianza dependerá de la transparencia y la honestidad con la que se aborden las investigaciones. No basta con capturar a los capos, es necesario desmantelar las redes de corrupción que los sostienen, exponer a los cómplices que operan desde las sombras y construir un sistema de justicia sólido e imparcial.

El caso de “El Mayo” Zambada es un capítulo más en la larga historia del narcotráfico, un capítulo que nos recuerda la complejidad del problema y la necesidad de un enfoque integral que vaya más allá de las detenciones espectaculares. La lucha contra el crimen organizado exige un compromiso real por parte de las autoridades, una voluntad política inquebrantable y la participación activa de la sociedad. Solo así podremos aspirar a un futuro libre de la violencia y la impunidad que genera el narcotráfico. El camino es largo y arduo, pero la esperanza persiste, alimentándose de la indignación y el deseo de un cambio profundo y duradero. La caída de un capo no es el fin de la historia, sino una oportunidad para reconstruir, para fortalecer las instituciones y para construir un futuro más justo y seguro para todos.

Fuente: El Heraldo de México