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26 de agosto de 2025 a las 12:40

Renata Zarazúa desbloquea el éxito

La noche neoyorquina vibró con el eco de una victoria inesperada, una victoria que resonará por mucho tiempo en los anales del tenis mexicano. Renata Zarazúa, con una mezcla de valentía y determinación, logró lo impensable: derrotar a la sexta del mundo, Madison Keys, en un partido épico que quedará grabado en la memoria de los aficionados. No fue un camino fácil, ni mucho menos. El primer set, un auténtico maratón de tiebreaks, parecía inclinar la balanza hacia el lado de la favorita, la estadounidense Keys, actual campeona del Australian Open. Cinco set points se esfumaron para Zarazúa, un golpe anímico que hubiera derrumbado a muchas. Pero la mexicana, nacida en la capital del país en 1997, demostró una resiliencia admirable.

Con un tenis que ella misma calificó de "aburrido pero valiente", Zarazúa fue tejiendo su victoria punto a punto. La paciencia se convirtió en su mejor arma, esperando el momento oportuno para atacar, aprovechando los errores de una Keys visiblemente frustrada. El segundo set fue un reflejo de la tenacidad de la mexicana, un nuevo tiebreak que esta vez cayó de su lado, encendiendo una chispa de esperanza en la grada del imponente Arthur Ashe Stadium.

El tercer set fue una verdadera batalla de nervios. Cada punto se disputaba con la intensidad de una final, la tensión palpable en el ambiente. Los 89 errores no forzados de Keys fueron un testimonio de la presión a la que la sometió Zarazúa, quien con una frialdad sorprendente supo capitalizar cada oportunidad. El quiebre decisivo en el último juego desató la euforia contenida. La victoria, finalmente consumada, resonó en el estadio como un trueno, un grito de júbilo que cruzó el océano para llegar a todos los rincones de México.

Las lágrimas de Renata Zarazúa al final del partido no fueron solo de alegría, sino también de liberación. "Tenía miedo, no quería salir al estadio (el más grande del mundo), pero lo superé", confesó con la voz entrecortada por la emoción. Sus palabras reflejan la magnitud de la hazaña, la presión de enfrentarse a una de las mejores del mundo en un escenario tan imponente. Pero el miedo no la paralizó, sino que la impulsó a dar lo mejor de sí.

El apoyo de sus colegas, los doblistas mexicanos presentes en el torneo, fue un bálsamo para Zarazúa. En un deporte individual como el tenis, la solidaridad y el aliento de los compañeros cobran una especial relevancia. "Es un país en el que no hay muchos jugadores, pero aquí están los de dobles apoyándome", agradeció la tenista, destacando la unión que existe entre los representantes mexicanos en el circuito profesional.

La victoria de Renata Zarazúa no es solo un triunfo personal, sino un hito para el tenis mexicano. Inscribe su nombre en la historia como la primera mexicana en derrotar a una top 10 en el US Open y la segunda en hacerlo en un Grand Slam, tras la legendaria Angélica Gavaldón en el Australian Open de 1995. Su hazaña inyecta una dosis de ilusión en el panorama tenístico nacional, demostrando que con trabajo, dedicación y valentía, se pueden alcanzar las metas más ambiciosas.

Ahora, Diane Parry, la francesa número 107 del ranking, se interpone en el camino de Renata hacia la tercera ronda. Pero la mexicana llega a este nuevo desafío con la confianza que le otorga la victoria ante Keys y con el sueño intacto de seguir haciendo historia. Su raqueta, convertida en símbolo de la perseverancia y el orgullo mexicano, seguirá escribiendo páginas gloriosas en el US Open. El mundo del tenis espera expectante, testigo del nacimiento de una estrella.

Fuente: El Heraldo de México