
26 de agosto de 2025 a las 07:20
Phoenix: ¿Tragada por la arena?
La tarde del 25 de agosto, el sol de Phoenix, Arizona, se vio eclipsado por un imponente muro de arena. No era una escena de película apocalíptica, sino la furia de la naturaleza desatada en forma de una gigantesca tormenta de arena, un fenómeno conocido como haboob. En cuestión de minutos, la vibrante metrópolis, una de las más grandes de Estados Unidos, quedó sumida en una inquietante penumbra marrón, como si un velo gigantesco hubiera caído sobre ella. Edificios icónicos, calles bulliciosas y el vasto horizonte desaparecieron tras una densa cortina de polvo, creando un espectáculo a la vez aterrador y fascinante.
El Servicio Nacional del Clima había emitido alertas previas sobre la inminente llegada de la tormenta, que se desplazaba con una velocidad sorprendente a través de varias ciudades de Arizona, incluyendo Maricopa. Las imágenes captadas por residentes y compartidas a través de redes sociales son impactantes. Muestran cómo la inmensa masa de arena, originada en las zonas desérticas que rodean la ciudad, avanzaba inexorablemente desde el Aeropuerto Internacional de Phoenix, engullendo todo a su paso. El rugido del viento, mezclado con el crujir de la arena golpeando contra las ventanas, completaba un escenario digno de una película de catástrofes.
Las autoridades, conscientes del peligro que representaba el haboob, actuaron con rapidez. El Aeropuerto Internacional de Phoenix suspendió temporalmente sus operaciones, dejando a miles de pasajeros en tierra a la espera de que las condiciones meteorológicas mejoraran. Se emitieron recomendaciones urgentes a la población para que permanecieran en sus hogares y evitaran desplazamientos innecesarios. La visibilidad se redujo drásticamente, convirtiendo las calles en trampas potencialmente mortales para los conductores.
Tras el paso de la tormenta, la ciudad emergió lentamente de la nube de polvo, revelando una capa de arena fina cubriendo todo. Afortunadamente, y a pesar de la magnitud del fenómeno, las autoridades de Phoenix informaron que no se registraron heridos ni daños materiales significativos. Esta no es la primera vez que la ciudad se enfrenta a un haboob. Estos eventos, aunque impresionantes, son relativamente comunes en la región durante la temporada de monzones, un recordatorio del poderío de la naturaleza y la importancia de estar preparados.
La experiencia, sin duda, quedará grabada en la memoria de los habitantes de Phoenix. El día en que la ciudad desapareció bajo la arena, para renacer, horas después, cubierta por un manto polvoriento, como un ave fénix resurgiendo de sus cenizas. Un testimonio de la resiliencia de la ciudad y de la fuerza indomable de la naturaleza. Ahora, la tarea es limpiar y recuperar la normalidad, mientras se espera la próxima llegada del monzón y, con él, la posibilidad de un nuevo encuentro con el imponente haboob. Un fenómeno que, a pesar de su poder destructivo, forma parte del paisaje y la identidad de esta región del suroeste de Estados Unidos.
Fuente: El Heraldo de México