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26 de agosto de 2025 a las 09:30

Pemex: ¿Fracking o fracaso?

La promesa de un resurgimiento petrolero en México se palpa en el aire. El debate, sin embargo, se centra en el cómo. Mientras que la realidad de una producción petrolera estancada golpea a Petróleos Mexicanos (Pemex), la solución, según voces dentro del gobierno, reside en la fracturación hidráulica, mejor conocida como fracking. Este método, antes visto como un demonio ambiental, se presenta ahora con un rostro renovado, con técnicas que, según se afirma, minimizarían o incluso eliminarían el uso del agua, clave en los procesos contaminantes del pasado. Con estas nuevas tecnologías, se aspira a no solo mantener la producción actual de 1.6 millones de barriles diarios, sino a impulsarla hasta los 1.8 millones.

El potencial es innegable. México cuenta con reservas estimadas en 68 mil millones de barriles, una cantidad astronómica dividida equitativamente entre petróleo crudo y gas. La baja capacidad de producción actual impide una restitución de reservas al 100%, un problema que el fracking promete solucionar. Las proyecciones más optimistas hablan incluso de un incremento de 500 mil barriles diarios en cuestión de meses. La solución, parece estar al alcance de la mano.

Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. La resistencia ideológica dentro de la izquierda morenista representa una barrera significativa. La presidenta Claudia Sheinbaum deberá tejer con precisión una nueva narrativa que permita la aprobación de esta técnica. El tiempo apremia, y para que el plan de saneamiento financiero de Pemex funcione, la decisión debe tomarse antes de diciembre.

Más allá del fracking, la participación de la inversión privada se vislumbra como otra pieza fundamental en este rompecabezas energético. No solo Carlos Slim, sino también un grupo de empresarios del norte del país, específicamente de Nuevo León, han mostrado interés en invertir en campos petroleros. Si la narrativa a favor del fracking se consolida, se espera un flujo de capital sin precedentes, tanto nacional como internacional. Incluso Donald Trump, desde el otro lado de la frontera, busca incluir el tema en el nuevo acuerdo comercial con México. La oportunidad está ahí, latente, esperando ser aprovechada.

En paralelo, la competencia en el sector financiero se intensifica. Tras los tropiezos de CI Banco e Intercam, Invex Banco busca su porción del mercado, y se blinda con la máxima calificación TR1(mex) otorgada por Fitch Ratings a su fiduciario, por vigésimo año consecutivo. La entidad se jacta de operar con los más altos estándares de administración, control y gestión de patrimonio, buscando reforzar su imagen en un panorama cada vez más competitivo. La batalla por la confianza del cliente está en pleno apogeo.

Fuente: El Heraldo de México