
26 de agosto de 2025 a las 19:00
Novia lo vende por $260 mil y huye
La historia de Huang, un joven de 19 años con sueños de viajes y amor, se convirtió en una pesadilla tejida con engaños y codicia. Imaginen la escena: un billar en Guangdong, el humo ondulante en el aire, el choque de las bolas, y allí, entre la multitud, la chispa del enamoramiento. Xiao, una joven de 17 años, irrumpe en la vida de Huang con la promesa de un futuro juntos. Seis meses de romance, de risas compartidas y planes ilusionantes, culminan en una propuesta irresistible: un viaje a Myanmar para conocer a sus padres, supuestos empresarios con prósperos negocios en el país.
La idea de un viaje exótico, de conocer a la familia de su amada, llenó a Huang de ilusión. Seguramente imaginó paisajes exuberantes, cenas familiares y la consolidación de su amor. Nunca sospechó que ese viaje, ese sueño, se transformaría en una cruel trampa. Bangkok, la vibrante capital tailandesa, sería la primera y última parada de sus vacaciones. Allí, en un abrir y cerrar de ojos, Xiao lo entregó a una red criminal, vendiéndolo como esclavo por la irrisoria suma de 100 mil yuanes, aproximadamente 260 mil pesos. Mientras Huang era despojado de su libertad, Xiao, con el dinero en el bolsillo, se desvanecía entre la multitud, dispuesta a disfrutar del fruto de su traición.
Para Huang, el paraíso prometido se transformó en un infierno. Rapado, confinado en un lúgubre centro de operaciones, fue obligado a realizar estafas telefónicas durante jornadas extenuantes de 16 a 20 horas. Los golpes, el hambre, la desesperación se convirtieron en sus compañeros constantes. Cada día que pasaba, la esperanza se desvanecía, reemplazada por el miedo y la incertidumbre.
A pesar del terror, Huang no se rindió. En un acto de valentía y astucia, logró contactar a su familia a través de una aplicación de mensajería. Les envió su ubicación, una señal de auxilio en medio de la oscuridad. Comenzaba entonces una carrera contrarreloj para rescatarlo de las garras de sus captores.
Cuatro largos meses de angustia e investigaciones culminaron con la liberación de Huang. Su familia, con la ayuda de un intermediario, logró reunir los 350 mil yuanes, equivalentes a más de 900 mil pesos mexicanos, que exigían por su libertad. El precio de su libertad, un precio mucho más alto que el que Xiao recibió por su traición.
El regreso a casa no significó el fin del sufrimiento. El joven, marcado física y emocionalmente, fue diagnosticado con estrés postraumático. Su sistema auditivo, dañado por el constante ruido y la violencia, le recordaba a diario el infierno vivido. La desnutrición, evidente en la pérdida de 10 kilos de peso, era otro testimonio de su calvario.
Mientras Huang luchaba por recuperar su vida, Xiao disfrutaba de sus vacaciones en Tailandia, ajena a la tormenta que se avecinaba. Su regreso al país marcó el fin de su impunidad. Detenida por las autoridades, ahora enfrenta cargos por estafa y trata de personas. La justicia, aunque tardía, comenzaba a actuar.
La historia de Huang y Xiao nos conmueve y nos indigna. Nos recuerda la fragilidad de la confianza y la oscuridad que puede ocultarse tras una sonrisa encantadora. La investigación continúa, buscando determinar si existen más víctimas de esta joven estafadora. Mientras tanto, Huang, con el apoyo de su familia, inicia el largo camino de la recuperación, intentando reconstruir su vida, pieza a pieza, tras la pesadilla vivida. Su testimonio, un grito silencioso en busca de justicia, nos recuerda la importancia de estar alerta, de protegernos de los engaños y de valorar la verdadera amistad y el amor.
Fuente: El Heraldo de México