
26 de agosto de 2025 a las 09:40
México y Brasil: Una alianza más profunda
La creciente tensión comercial con Estados Unidos ha impulsado a Brasil y México a estrechar lazos. Más allá de la afinidad ideológica de sus gobiernos, la necesidad de diversificar mercados y fortalecer la región ante las políticas proteccionistas de la administración estadounidense se ha convertido en una prioridad. La reciente conversación telefónica entre Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, donde acordaron revitalizar la integración económica y buscar un acuerdo más amplio, es una clara señal de esta intención. No se trata solo de palabras, sino de acciones concretas. La próxima visita del vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, a México, acompañado de una robusta delegación empresarial, es un paso fundamental en esta dirección. Este encuentro, que incluye reuniones con altas autoridades mexicanas y un Encuentro Empresarial con mesas técnicas sectoriales, busca identificar sinergias y oportunidades de negocio e inversión. Si bien Brasil es nuestro principal socio comercial en América Latina y el destino predilecto de las inversiones mexicanas en la región, las cifras del intercambio comercial aún son modestas en relación al potencial de ambas economías. Los 16,722 millones de dólares registrados en 2024 representan apenas un pequeño porcentaje del comercio exterior mexicano. La visita de Alckmin se presenta como una oportunidad crucial para impulsar un cambio significativo. No se trata simplemente de aumentar el volumen del intercambio, sino de construir una relación económica más profunda, equilibrada y moderna. Una relación basada en la complementariedad, la equidad comercial, la integración productiva y la innovación. Además, la defensa conjunta ante medidas compensatorias, como los aranceles impuestos por Estados Unidos, se perfila como un elemento clave para fortalecer la resiliencia de ambas economías. La coyuntura actual, marcada por la incertidumbre global y las presiones comerciales, exige una respuesta conjunta y estratégica. Brasil y México tienen la oportunidad de liderar un proceso de integración regional que genere beneficios tangibles para sus ciudadanos y consolide su posición en el escenario internacional. El éxito de esta iniciativa dependerá no solo de la voluntad política, sino también de la participación activa del sector privado y la creación de un ambiente propicio para la inversión y el desarrollo. La visita de Alckmin es, sin duda, un paso importante, pero es solo el comienzo de un camino que requiere compromiso, visión a largo plazo y una apuesta decidida por la integración regional. El tiempo dirá si esta oportunidad se traduce en una verdadera transformación de la relación bilateral y en un modelo de cooperación que inspire a otros países de la región. La expectativa es alta y el potencial es enorme. Queda por ver si Brasil y México están a la altura del desafío.
Fuente: El Heraldo de México