
26 de agosto de 2025 a las 09:35
¿Justicia a la vista?
Se avecina el 1 de septiembre, una fecha marcada no por la justicia, sino por la distorsión histórica, un espectáculo orquestado para inflar el ego de los próximos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Una jornada maratónica, desde las seis de la mañana hasta pasadas las diez de la noche, un despliegue de "emoción" que, esperemos, no termine en un susto para alguno. Este día inaugura la segunda temporada de una tragicomedia. La primera comenzó con la artificial sobrerrepresentación de Morena, lograda con la cuestionable votación del legislador Yunes, que abrió paso a la reforma del Poder Judicial y a la posterior "tómbola" para designar a los candidatos.
El vodevil judicial del lunes incluye la entrega de "bastones de mando" y un ritual de purificación a las puertas de la SCJN. Una escena insólita en más de 200 años de historia del máximo tribunal constitucional. Recordemos: solo cinco ciudadanos de origen indígena han presidido la Corte: dos zapotecos y tres mixtecos. Entre ellos, Benito Juárez. Ahora, el próximo presidente, Hugo Aguilar, de origen mixteco, paradójicamente, parece dispuesto a desmantelar el legado juarista de separación entre Estado y religión.
¿Un ritual de purificación? ¿Dos ceremonias del “bastón de mando”? Juárez se revolvería en su tumba al presenciar la disolución de la división de poderes. Y qué decir del arco de flores en la entrada de la SCJN. Juárez, quien al entrar a la Ciudad de México solo aceptó dos arcos de madera con su nombre, rechazando toda pompa y circunstancia, se horrorizaría ante semejante despliegue.
Si bien los arcos triunfales se remontan a la época romana, los arcos de flores son otra historia: una tradición prehispánica ligada al paso a “otra dimensión”, reutilizada en el virreinato para adornar el paso de santos y virreyes. ¿Acaso nos adentramos ahora en la dimensión desconocida? En realidad, el arco debería estar hecho, no de flores, sino de acordeones: los mismos que se repartieron entre los votantes para asegurar la elección de los nuevos ministros. Una farsa monumental.
Esta avalancha de imprecisiones históricas y jurídicas, "otros datos", mentiras y espectáculos de baja estofa confirma que la máxima romana *’panem et circenses’ alcanza su máxima vigencia en la 4T. El 1 de septiembre no veremos austeridad republicana ni la sobriedad propia de los ministros. Tampoco se buscará justicia ni imparcialidad. Será la continuación del abuso: las pruebas y las evidencias no importan; la "Justicia" será dictada, no impartida. El ejemplo más claro: la negación de que los acordeones en la elección judicial fueran prueba de fraude.
Celebramos la apertura de las puertas de la SCJN, pero no olvidemos que esas mismas puertas se cerraron para proteger a ministros y trabajadores cuando un grupo amenazó a Norma Piña, colocando una muñeca con su imagen en un ataúd. Curiosamente, nadie en la 4T mencionó entonces la violencia de género. En esa ocasión, guardaron silencio.
Ahora, con la apertura de esa puerta de tres toneladas, esperamos que no se convierta en una puerta giratoria al servicio de la impunidad. Porque la impunidad sigue cobrando vidas en México. Que la puerta se abra para magistrados, no para politiqueros; para resoluciones basadas en la Ley, no en los caprichos de la 4T.
De lo contrario, los discursos y la animadversión contra la actual SCJN confirmarán la desaparición de la puerta de la Justicia. Demostrarán que la "nueva" Corte no ha mejorado nada, que se sustenta en acordeones, no en conocimiento. Y entonces sí, habremos entrado en una nueva tragedia nacional.
Fuente: El Heraldo de México