
26 de agosto de 2025 a las 13:55
Infanticidio: ¿Culpa de las series?
La tragedia que ha conmocionado a Bogotá nos obliga a reflexionar sobre la complejidad de la violencia juvenil y los factores que pueden influir en ella. Un adolescente de 14 años, inmerso en el seno de una familia aparentemente normal, comete un acto atroz: el asesinato de su padre, un militar activo del Ejército, y de su hermana menor. Casi 200 puñaladas, un exceso de violencia que los expertos forenses califican como “overkilling” o sobrematar, revelan una furia desmedida y una perturbación profunda en la mente del joven.
Más allá de la crudeza del acto, surgen interrogantes que nos interpelan como sociedad. ¿Qué lleva a un niño a cometer semejante barbarie? Las autoridades, basándose en exámenes psicológicos, apuntan a una posible influencia de series de televisión como “El Cartel de los Sapos” y “Pablo Escobar”. Señalan rasgos egocéntricos en el menor, una necesidad de admiración y grandiosidad que podría haber encontrado referentes en estos personajes ficticios. ¿Es posible que la exposición a contenidos violentos haya desencadenado o exacerbado una predisposición latente? El debate está abierto, y la responsabilidad de los medios de comunicación y las plataformas de streaming vuelve a estar en el punto de mira.
El joven, en su declaración, alega maltrato por parte del padre, tanto hacia él como hacia su madre. Si bien esto podría explicar en parte la acumulación de resentimiento, no justifica la brutalidad del acto. Los expertos, además, destacan la falta de arrepentimiento del menor, un rasgo preocupante que dificulta aún más la comprensión del caso. ¿Estamos ante un caso de psicopatía? ¿O se trata de un mecanismo de defensa ante la magnitud del crimen cometido?
La comparación con el caso de Brasil, donde un menor de la misma edad asesinó a su familia para estar con su novia virtual, resulta inevitable. Ambos casos, aunque con motivaciones aparentemente distintas, comparten la frialdad y la premeditación del acto. En el caso de Bogotá, el joven incluso recuerda una clase de biología sobre puntos vulnerables del cuerpo humano, un detalle escalofriante que evidencia una planificación macabra.
La madre, única superviviente de la tragedia, se enfrenta ahora a un dolor inimaginable. Ha perdido a su esposo y a su hija a manos de su propio hijo. ¿Cómo reconstruir una vida tras semejante trauma? El apoyo psicológico y la contención familiar serán cruciales en su proceso de recuperación.
Este caso nos deja con más preguntas que respuestas. Nos obliga a repensar la educación, la influencia de los medios, la detección temprana de trastornos mentales y la necesidad de brindar herramientas a las familias para afrontar situaciones de violencia. La tragedia de Bogotá no es un caso aislado, es un reflejo de una sociedad compleja que debe asumir la responsabilidad de proteger a sus niños y jóvenes.
Fuente: El Heraldo de México