
26 de agosto de 2025 a las 19:50
¡Haz historia en Qatar!
El silbatazo inicial del partido entre Costa Rica y Alemania en Qatar 2022 resonó con una fuerza que trascendió el simple inicio de un encuentro deportivo. Ese sonido, proveniente del silbato de Stéphanie Frappart, marcó un hito histórico: la primera vez que una mujer arbitraba un partido de la Copa Mundial de la FIFA. Un momento que millones de personas alrededor del mundo presenciaron con emoción y que resonará en los anales del fútbol por generaciones. La imagen de Frappart, firme y segura en el centro del campo, se convirtió en un símbolo de perseverancia, talento y la ruptura de barreras en un deporte tradicionalmente dominado por hombres.
Más allá del resultado del partido, la presencia de Frappart, junto a la brasileña Neuza Back y la mexicana Karen Díaz Medina en el equipo arbitral, representó una victoria para la igualdad de género en el fútbol. Su designación no fue un acto de concesión, sino un reconocimiento a su impecable trayectoria y su demostrada capacidad para dirigir partidos de alta exigencia. Frappart, con su gafete FIFA desde 2011, ha ido escalando peldaños con paso firme, abriendo camino para otras mujeres en el arbitraje, demostrando con creces que el género no define la competencia ni la aptitud para ejercer un rol tan importante en el deporte rey.
Recordar su debut en la liga francesa en 2019, como la primera mujer en dirigir un partido en la máxima categoría del fútbol galo, nos permite dimensionar la magnitud de su logro en Qatar. Cada partido arbitrado, cada decisión tomada, ha sido un paso adelante en la lucha por la igualdad y una inspiración para jóvenes árbitras que sueñan con seguir sus pasos. Su participación en el Mundial, aunque limitada a un solo encuentro, sentó un precedente fundamental, una semilla sembrada que promete germinar en futuras ediciones del torneo.
La declaración de Frappart previa al Mundial, donde abogaba por ser evaluada por sus capacidades y no por su género, resume la esencia de su lucha y la de muchas mujeres en el deporte. Su llamado a la meritocracia y la igualdad de oportunidades resonó con fuerza en un mundo que aún lucha por deshacerse de prejuicios y estereotipos. La FIFA, al incluirla en el panel arbitral, no solo reconoció su talento individual, sino que también envió un mensaje claro al mundo: el fútbol es un deporte para todos, sin importar el género.
La actuación de Frappart en el partido Costa Rica-Alemania fue impecable, demostrando control y seguridad en cada decisión. Amonestó a Óscar Duarte con criterio y mantuvo el ritmo del juego con firmeza. Más allá de las estadísticas del partido, su presencia en el campo fue la verdadera noticia, un testimonio del cambio que se está gestando en el fútbol internacional.
Si bien Frappart no dirigió más partidos en Qatar 2022, su legado en ese torneo es indiscutible. Su figura se convirtió en un faro de esperanza para las futuras generaciones de árbitras, demostrando que el camino hacia la cima es posible con trabajo, dedicación y la firme convicción de romper barreras. El futuro del arbitraje femenino en el fútbol internacional se vislumbra prometedor, gracias a pioneras como Stéphanie Frappart, que con su valentía y talento han abierto las puertas para que otras mujeres puedan alcanzar sus sueños y dejar su huella en el deporte más popular del mundo.
Fuente: El Heraldo de México