
26 de agosto de 2025 a las 08:00
Dinosaurio motorizado causa asombro en CDMX
La anécdota de la "dino-conductora" capitalina nos invita a reflexionar sobre la cambiante realidad de la movilidad urbana y la curiosa intersección entre lo lúdico y lo cotidiano. Imaginen la escena: el rugir del tráfico citadino, el incesante sonar de claxons, y de repente, emergiendo entre el caos, una figura imponente: un T-Rex motorizado, con una intrépida conductora al mando y un pequeño copiloto a su lado, desafiando las leyes de la física y, quizá, también las del tránsito.
Más allá del humor y la viralidad del video, la imagen de este peculiar vehículo recorriendo las calles nos plantea interrogantes. ¿Es una simple travesura? ¿Una ingeniosa forma de protesta contra el tedio del transporte convencional? ¿O quizás una manifestación artística ambulante, un performance rodante que nos recuerda la importancia de no perder la capacidad de asombro en la jungla de asfalto?
Lo cierto es que esta escena, tan propia del surrealismo mágico que caracteriza a la Ciudad de México, abre un debate sobre los límites de la movilidad personal. Mientras las autoridades se afanan en regular el uso de scooters y bicicletas eléctricas, la "dino-conductora" nos recuerda que la imaginación siempre encuentra nuevas formas de expresión, a veces incluso sobre ruedas prehistóricas.
La velocidad a la que se desplaza el vehículo, según se aprecia en el breve video, también genera inquietud. ¿Cumple con las normas de seguridad vial? ¿Pone en riesgo a otros conductores y peatones? La ausencia de cascos, tanto en la conductora como en el menor, añade otra capa de preocupación a la ecuación. Es importante recordar que la diversión no debe estar reñida con la responsabilidad, y que la seguridad vial es un asunto que nos concierne a todos.
Por otro lado, la aparición de este dinosaurio motorizado nos hace pensar en la creciente popularidad de los vehículos personales alternativos. En una ciudad tan congestionada como la CDMX, la búsqueda de opciones de transporte más ágiles y eficientes es una constante. Si bien un T-Rex inflable quizás no sea la solución más práctica a largo plazo, sí nos habla de una necesidad latente: la de reinventar la forma en que nos movemos por la ciudad.
Finalmente, el caso de la "dino-conductora" nos recuerda la importancia de la regulación. Las recientes reformas a la Ley de Movilidad, que buscan regular el uso de scooters y bicicletas eléctricas, demuestran la necesidad de adaptarnos a las nuevas realidades del transporte urbano. ¿Llegará el día en que veamos dinosaurios motorizados emplacados circulando por las calles de la CDMX? Quizás no, pero lo que sí es seguro es que la movilidad del futuro nos deparará aún muchas sorpresas. Y mientras esperamos, podemos disfrutar de estas pequeñas dosis de locura que nos regala la ciudad, siempre recordando la importancia de la responsabilidad y el respeto a las normas de tránsito. Después de todo, incluso en la era de los dinosaurios motorizados, la seguridad vial debe ser nuestra prioridad.
Fuente: El Heraldo de México