
26 de agosto de 2025 a las 12:55
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Francesco Tristano, el alquimista sonoro que fusiona la grandeza de Bach con la energía vibrante del techno, aterriza en México para el estreno mundial de "Despertares", una colaboración fascinante con el bailarín Chey Jurado. Imaginen la emblemática "Hello" (2007) de Tristano, reimaginada, transformada, lista para cobrar vida a través del movimiento. Este no es simplemente un concierto, es una experiencia sensorial donde la música se convierte en movimiento y la danza en la extensión natural del sonido.
Tristano no busca la fusión forzada, sino la expresión orgánica. Para él, las etiquetas musicales son limitantes. No piensa en géneros, piensa en música. Ve la esencia misma del arte, fluyendo libremente, sin ataduras a las convenciones. Esta visión lo ha llevado a compartir escenario con orquestas sinfónicas, DJs internacionales, y ahora, con la singularidad hipnótica de Chey Jurado.
El Auditorio Nacional, el 30 de agosto, será testigo de este encuentro único. Una versión inédita de "Hello" resonará en el espacio, especialmente creada para este estreno mundial. Estos momentos, cargados de expectativa y adrenalina creativa, son los que marcan nuevos caminos, los que abren puertas a territorios inexplorados.
El propio Tristano confiesa su fascinación por la fluidez y elasticidad de Jurado. Un groove que cautiva, que inspira. Imaginen ese diálogo en escena: el piano, con sus notas precisas y emotivas, conversando con el cuerpo, con cada gesto, con cada movimiento. Una sinfonía de sonidos y movimientos, una danza cósmica donde la música y el cuerpo se funden en una sola entidad.
"Despertares" no es casualidad. Es un proyecto que Tristano abraza con entusiasmo, reconociendo la danza como la forma de arte más primigenia. Desde la infancia, el movimiento, el ritmo, son inherentes al ser humano. Y en esa esencia, toda música es movimiento, toda música es danza.
La influencia de Bach en Tristano es innegable, una presencia constante en su trayectoria. Bach está en todas partes, afirma. El "Basso continuo" barroco encuentra su eco en el techno, en la bass music contemporáneos. La construcción musical desde el bajo hacia arriba, una arquitectura sonora que resuena a través de los siglos.
La colaboración, para Tristano, es un ejercicio de contención y apertura. Dar espacio al otro, limitarse para potenciar la creación conjunta. Menos es más. Y en ese intercambio, los bailarines le han enseñado una nueva forma de entender la respiración, el ritmo, la vida misma.
México es la parada actual, pero la mirada de Tristano se proyecta hacia un ambicioso proyecto: la grabación de la obra completa para teclado de Bach. Un viaje de vida, un legado para la posteridad.
De Gershwin a Cage, de Detroit a Leipzig, de los clubes electrónicos a la solemnidad de los templos barrocos, Tristano demuestra que la música no entiende de fronteras. Como dijo Alban Berg a Gershwin, "la música es música". Y en esa universalidad, en esa libertad creativa, reside la magia de Francesco Tristano.
Fuente: El Heraldo de México