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26 de agosto de 2025 a las 20:15

Alerta: Predicción impactante de clarividente sobre desastre natural

El 2025 se perfila como un año crucial, marcado por la inquietante convergencia de predicciones que apuntan a eventos catastróficos relacionados con el agua. Mientras la renombrada Baba Vanga, la profeta búlgara, advertía sobre terremotos devastadores, la clarividente colombiana Ayda Valencia centra su visión en la fuerza implacable del agua, pronosticando inundaciones, tsunamis y un año “bastante mojado” a nivel global. Esta perspectiva, que complementa las profecías de Nostradamus y la propia Vanga, añade una capa de complejidad a la creciente preocupación por el futuro inmediato.

La vidente colombiana, a través de su canal de YouTube, ha venido alertando sobre esta situación desde el año pasado, visualizando un panorama donde el agua se convierte en protagonista de desastres naturales de gran magnitud. No se trata simplemente de lluvias torrenciales, sino de una fuerza desatada que se origina en los mares y que, combinada con la actividad sísmica, podría resultar en tsunamis devastadores. Sus visiones apuntan especialmente a las zonas costeras de Estados Unidos, con ciudades como Los Ángeles y Nueva York sumergidas en agua. Si bien no puede precisar si se trata de un tsunami o de las consecuencias de un terremoto previo, la imagen es clara: el agua como elemento de destrucción.

La coincidencia con las predicciones de Baba Vanga, que anticipó fuertes terremotos para este 2025, es escalofriante. Siberia y Myanmar ya han experimentado la furia de la tierra, con sismos que han dejado una estela de muerte y destrucción. La posibilidad de que estos movimientos telúricos desencadenen tsunamis, tal como lo visualiza Valencia, es una amenaza latente que exige nuestra atención. No se trata de sembrar el pánico, sino de tomar conciencia y prepararnos para afrontar posibles escenarios adversos.

Ayda Valencia hace un llamado a la preparación, especialmente a quienes viven cerca de las costas y ríos. La magnitud de los eventos que predice, con temblores que podrían alcanzar los 9 grados en la escala de Richter, es motivo suficiente para tomar precauciones. No podemos ignorar las señales, ni las advertencias que nos llegan desde diferentes fuentes, todas apuntando hacia un 2025 marcado por la inestabilidad y la fuerza de la naturaleza.

La actividad sísmica reciente, con fuertes terremotos en Alaska, Rusia y Guatemala, refuerza la idea de que la tierra está en constante movimiento. Estos eventos, aunque aislados, podrían ser precursores de algo mayor, un preámbulo a los desastres que anticipan las visiones de estas clarividentes. La pregunta no es si ocurrirá, sino cuándo y con qué intensidad.

Ante este panorama incierto, la preparación es nuestra mejor aliada. Informarnos, seguir las recomendaciones de las autoridades y tomar medidas preventivas puede marcar la diferencia entre la supervivencia y la tragedia. El 2025 se presenta como un año de retos, un año en el que la humanidad deberá afrontar la fuerza implacable de la naturaleza y, al mismo tiempo, reflexionar sobre su propio impacto en el planeta. La clave está en la preparación, en la conciencia y en la solidaridad para afrontar juntos los desafíos que se avecinan.

Fuente: El Heraldo de México