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26 de agosto de 2025 a las 21:15

Alerta! Inundaciones en Ecatepec y Neza.

El caos inundó esta mañana importantes arterias viales del oriente del Estado de México. La furia de la tormenta descargó su poderío sobre la avenida Río de los Remedios y la avenida Central Carlos Hank González, dejando a su paso un escenario de calles convertidas en ríos. Desde el Metro Nezahualcóyotl hasta la estación Impulsora, la circulación se vio severamente afectada, convirtiendo el habitual trajín matutino en un lento y desesperante avance entre el agua. Imaginen la escena: autos varados, el agua cubriendo las llantas, el claxon sonando con impotencia, reflejando la frustración de quienes se dirigían a sus trabajos, escuelas o citas médicas.

La situación se agravó en la incorporación al puente que cruza la Avenida Central hacia Ecatepec. Ahí, la acumulación de agua formó una trampa para los conductores desprevenidos. Baches ocultos bajo la superficie acuática acechaban, amenazando con dañar los vehículos. En un acto de solidaridad, vecinos de la zona, convertidos en improvisados guías, se apostaron en los puntos críticos para orientar a los automovilistas y advertirles del peligro, una muestra de la unión y la resiliencia que caracteriza a la comunidad ante la adversidad.

Más allá del caos vial, la tormenta dejó una profunda huella de devastación en colonias como la Quinto Sol, en el municipio de Nezahualcóyotl. Calles como Oscuridad, Despertar, Alba y Ensueño, nombres que irónicamente contrastan con la sombría realidad que viven sus habitantes, amanecieron bajo el agua. Hasta 50 centímetros de altura alcanzó el líquido en algunos domicilios, penetrando en las viviendas y dejando a su paso un rastro de pérdidas materiales: muebles inservibles, electrodomésticos dañados, ropa empapada y el desolador panorama del esfuerzo de años destruido en cuestión de horas.

La indignación se suma a la desesperación. Vecinos de la Quinto Sol denuncian la ausencia de las autoridades municipales. "¿Dónde están?", se preguntan con angustia mientras palean el agua y lodo de sus hogares. Reclaman la falta de apoyo, la ausencia de unidades vactor para desazolvar las calles anegadas. La promesa de auxilio, dicen, se perdió entre las gotas de la tormenta. Ahora, con el agua hasta los tobillos, enfrentan solos la ardua tarea de la limpieza, con la incertidumbre de cuándo volverá la normalidad a sus vidas y la amarga sensación del abandono.

La pregunta que queda en el aire es: ¿quién responderá por estas pérdidas? ¿Quién les devolverá la tranquilidad a las familias afectadas? La tormenta ha pasado, pero la tempestad en sus vidas apenas comienza. Mientras tanto, la comunidad se une, se organiza y se apoya, demostrando una vez más que la solidaridad es el mejor escudo ante la adversidad.

Fuente: El Heraldo de México