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25 de agosto de 2025 a las 10:00
¿Tememos la alianza Irán-Venezuela?
El reciente ataque de Estados Unidos a instalaciones iraníes ha abierto un nuevo capítulo en la geopolítica internacional, generando interrogantes sobre la posibilidad de acciones similares en otros escenarios, particularmente en Venezuela. La audacia de la operación, llevada a cabo sin consecuencias internacionales significativas –incluso con la aparente aquiescencia de Rusia–, plantea la pregunta: ¿podría Nicolás Maduro, acusado de narcoterrorismo por Estados Unidos, ser el próximo objetivo?
Si bien existen paralelismos entre las situaciones de Irán y Venezuela, las diferencias son cruciales. Mientras que el objetivo en Irán parecía ser la limitación de su capacidad nuclear, en Venezuela la situación es más compleja. La acusación de narcoterrorismo contra Maduro y la recompensa ofrecida por información que conduzca a su captura, junto con el despliegue naval estadounidense en el Caribe, crean un contexto de presión creciente. Sin embargo, una intervención directa al estilo de la operación panameña contra Noriega parece improbable. La tecnología actual permite acciones precisas sin necesidad de despliegue terrestre, y la prioridad de la administración Trump no parece ser la democratización de Venezuela, sino más bien la contención de lo que considera una amenaza a su seguridad.
Un factor determinante es la presencia de Rusia en Venezuela. El país sudamericano se ha convertido en un punto de apoyo estratégico para Moscú en la región, un equivalente contemporáneo a la Cuba de la Guerra Fría. Un ataque contra Maduro sería interpretado como un ataque contra los intereses rusos, una línea roja que Estados Unidos tendría que considerar cuidadosamente. La situación en Ucrania complica aún más el escenario. Mientras la guerra continúe y Estados Unidos busque la colaboración de Rusia para su resolución, Maduro puede respirar con cierta tranquilidad. Sin embargo, si este escenario cambia, la probabilidad de una acción estadounidense contra el régimen venezolano aumentaría considerablemente. En ese caso, un ataque preciso y quirúrgico, similar al de Irán, podría ser la opción preferida.
La reacción de la comunidad internacional, y en particular de los países latinoamericanos, sería un factor clave en este hipotético escenario. Si bien algunos gobiernos podrían ver con buenos ojos la caída de Maduro, la posibilidad de una intervención estadounidense en la región generaría inevitablemente tensiones y debates. ¿Repetiríamos el silencio cómplice que, según la autora, mostraron los vecinos de Irán, cansados de sus excesos? ¿O presenciaríamos una condena unánime a la intervención? El futuro de Venezuela, y quizás el del equilibrio de poder en la región, dependen de la respuesta a estas preguntas. La sombra de Irán se proyecta larga sobre Caracas, y el mundo observa con atención los próximos movimientos en este complejo tablero geopolítico.
La creciente tensión en el Caribe, las acusaciones contra Maduro, la presencia rusa y el precedente iraní configuran un escenario volátil e impredecible. El análisis de la Dra. Wojna nos invita a reflexionar sobre las posibles consecuencias de las decisiones que se tomen en los próximos meses. ¿Estamos ante un nuevo punto de inflexión en las relaciones internacionales? Solo el tiempo lo dirá. Lo que es cierto es que el mundo, y en especial América Latina, deben estar preparados para las posibles consecuencias.
Fuente: El Heraldo de México