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26 de agosto de 2025 a las 01:25

¡Picadura de alacrán! Qué hacer y dónde encontrar el antídoto.

En México, la presencia de alacranes es una realidad que, aunque común, no deja de representar un riesgo para la salud, especialmente en ciertas regiones. Si bien existen más de 2,000 especies a nivel mundial, no todas son venenosas para el ser humano. Sin embargo, la incertidumbre ante una picadura justifica la precaución y el conocimiento sobre cómo actuar. Imaginen la tranquilidad de saber qué hacer en caso de un encuentro inesperado con estos pequeños pero potencialmente peligrosos arácnidos.

De Sonora a Oaxaca, pasando por el corazón del país en estados como Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, Estado de México, Morelos y Puebla, el riesgo de encontrar un alacrán venenoso es latente. Las estadísticas revelan que la mayoría de las picaduras ocurren dentro de las viviendas, especialmente en zonas rurales y marginadas de las ciudades. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Estamos realmente preparados para enfrentar esta situación en nuestros hogares?

La Secretaría de Salud ha emitido una serie de recomendaciones para minimizar el riesgo de picaduras. Estas medidas, sencillas pero efectivas, pueden marcar la diferencia entre una simple molestia y una complicación médica. Desde la colocación de mosquiteros y el encalado de paredes, hasta la revisión minuciosa de la ropa y el calzado antes de usarlos, cada acción contribuye a crear un ambiente más seguro. Incluso la costumbre aparentemente trivial de no andar descalzo puede ser crucial para evitar un encuentro indeseado.

Pero, ¿qué hacer si, a pesar de las precauciones, sufrimos una picadura? La rapidez en la atención médica es fundamental. Los síntomas pueden variar desde una leve molestia local hasta manifestaciones más graves que comprometen la salud. Identificar la presencia de dolor intenso, inflamación, entumecimiento, dificultad para respirar o alteraciones en la visión, nos permitirá actuar con prontitud y buscar ayuda profesional. No subestimemos el poder del veneno de un alacrán, incluso si la picadura parece inicialmente inofensiva.

La prevención es nuestra mejor aliada. Mantener el patio limpio, evitar la acumulación de escombros y sellar las grietas en las paredes son medidas que limitan el acceso de estos animales a nuestros hogares. Además, la educación juega un papel crucial. Informarnos sobre las especies de alacranes presentes en nuestra región, sus hábitos y las medidas de primeros auxilios, nos empodera para tomar decisiones acertadas en caso de una emergencia.

La picadura de un alacrán no debe ser motivo de pánico, sino de acción informada. Conocer las medidas preventivas y los pasos a seguir ante una picadura, nos brinda la tranquilidad y la seguridad necesarias para convivir con estos habitantes silenciosos de nuestro entorno. Protejamos nuestra salud y la de nuestras familias, informándonos y actuando con responsabilidad.

Fuente: El Heraldo de México