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25 de agosto de 2025 a las 07:15

¿Pagarás doble por volar?

La noticia ha corrido como la pólvora: a partir del 27 de enero de 2026, volar con Southwest Airlines podría ser una experiencia considerablemente más cara para algunos pasajeros. La política de "un pasajero, un asiento" se aplicará con rigor, lo que significa que aquellos que, debido a su complexión física, necesiten más espacio, deberán adquirir dos billetes en lugar de uno. Este cambio radical pone fin a una práctica de más de dos décadas, donde los pasajeros con sobrepeso podían ocupar un segundo asiento sin costo adicional, aunque requería una gestión previa a la hora del embarque.

La controversia está servida. Muchos pasajeros se sienten discriminados y consideran que esta nueva política atenta contra sus derechos como consumidores. Acusan a la aerolínea de priorizar las ganancias económicas por encima del confort y la inclusión de todos sus clientes. Las redes sociales se han convertido en un hervidero de opiniones, donde abundan las críticas y las quejas dirigidas a Southwest Airlines. Algunos incluso amenazan con boicotear la compañía y optar por otras alternativas que ofrezcan un trato más justo e igualitario.

Southwest Airlines, por su parte, se defiende argumentando que esta medida es necesaria para garantizar la comodidad y la seguridad de todos los pasajeros. Aseguran que, en vuelos con alta ocupación, la falta de espacio puede generar situaciones incómodas e incluso peligrosas. Además, insisten en que la política no es discriminatoria, ya que se aplica a cualquier pasajero que necesite más de un asiento, independientemente de la razón.

Sin embargo, la aerolínea ha ofrecido una pequeña concesión. Los pasajeros que requieran un segundo asiento podrán solicitar un reembolso, siempre y cuando cumplan con una serie de requisitos. La compra debe realizarse con anticipación a través de la página web de la compañía, el billete debe ser de la misma clase y el vuelo no debe estar completo. Si se cumplen estas condiciones, el reembolso podría tardar hasta tres meses en procesarse.

Este proceso, sin embargo, se presenta como un laberinto burocrático para muchos. La incertidumbre sobre la disponibilidad de vuelos, la necesidad de planificar con tanta antelación y la larga espera para el reembolso, añaden una capa extra de complejidad y frustración a la experiencia de viajar. Para aquellos que no cumplan con los requisitos, el panorama es aún más desalentador. Podrían ser reubicados en otros vuelos, obligados a pagar no solo el segundo asiento sin posibilidad de reembolso, sino también una multa por no presentarse a su vuelo original.

Esta situación plantea una serie de interrogantes. ¿Es justo que las personas con sobrepeso tengan que pagar más por volar? ¿Se está utilizando la seguridad como una excusa para aumentar los ingresos? ¿Qué alternativas tienen los pasajeros afectados? El debate está abierto y promete seguir generando controversia en los próximos meses. La decisión de Southwest Airlines sienta un precedente que podría ser imitado por otras aerolíneas, lo que afectaría a miles de pasajeros en todo el mundo. El futuro del transporte aéreo, al menos para algunos, se presenta incierto y turbulento.

Fuente: El Heraldo de México