
25 de agosto de 2025 a las 12:25
México evita la recesión
La economía mexicana respira, pero no canta victoria. Tras un primer semestre de 2025 con avances modestos, pero avances al fin, el fantasma de la recesión parece alejarse, aunque la amenaza de tiempos difíciles se mantiene latente. El ligero crecimiento del PIB, un 0.6% en el segundo trimestre, nos da un respiro, pero no podemos bajar la guardia. Es una bocanada de aire fresco en un ambiente económico global aún convulso, marcado por la incertidumbre y las políticas proteccionistas.
Si bien el crecimiento interanual del 1.2% se mantiene casi sin cambios respecto a las estimaciones previas, la realidad es que este pequeño avance esconde una desaceleración preocupante. Comparado con el 1.47% del primer semestre de 2024, el 0.92% actual nos recuerda la fragilidad de nuestra recuperación y la necesidad de impulsar medidas que fortalezcan el crecimiento económico. Es una cifra que nos obliga a reflexionar, a analizar a fondo las causas de esta ralentización y a buscar soluciones conjuntas.
El análisis sectorial nos da luces y sombras. Por un lado, el sector servicios muestra un dinamismo alentador, con un crecimiento del 0.8% trimestral, su mejor desempeño en casi un año. La industria también aporta buenas noticias, con un avance del 0.7%, el más significativo desde finales de 2023. Estos datos nos indican que el motor interno de la economía aún funciona, que hay sectores con potencial para impulsar el crecimiento.
Sin embargo, la alegría no es completa. El panorama para la segunda mitad del año se presenta complejo, con nubarrones en el horizonte. El menor gasto público, consecuencia de la consolidación fiscal, podría frenar el dinamismo económico. A esto se suma el aumento del ahorro precautorio de los hogares, una señal de la incertidumbre que aún persiste. La moderación en las remesas, un importante flujo de divisas para el país, y la caída en la inversión privada completan un cuadro que invita a la prudencia.
Y como si fuera poco, las políticas arancelarias de Estados Unidos se ciernen como una espada de Damocles sobre la economía mexicana. La imposición de aranceles representa un riesgo considerable para el sector industrial, pudiendo afectar su desempeño y, por ende, el crecimiento global del país. Es un factor externo que escapa a nuestro control, pero que debemos tener muy presente en nuestras estrategias.
Ante este panorama, la pregunta es: ¿qué podemos hacer? La respuesta no es sencilla, pero requiere un esfuerzo conjunto de todos los actores económicos. Necesitamos políticas públicas que impulsen la inversión, que faciliten el acceso al crédito y que promuevan la creación de empleos. Necesitamos también un sector privado dinámico, innovador y comprometido con el desarrollo del país. Y, por supuesto, necesitamos una sociedad informada y participativa, que exija a sus gobernantes políticas responsables y efectivas.
El camino no será fácil, pero la experiencia nos ha demostrado que México es un país resiliente, capaz de superar las adversidades. Si trabajamos juntos, con visión de futuro y compromiso, podremos sortear los obstáculos y construir una economía sólida, inclusiva y sostenible. El futuro de México está en nuestras manos.
Fuente: El Heraldo de México