
25 de agosto de 2025 a las 05:20
Justicia para el bebé torturado
Un silencio espeso, casi palpable, se cierne sobre Berazategui. Cuatro años han transcurrido desde aquel septiembre de 2021 que marcó a fuego la comunidad. Cuatro años desde que la vida de León Aquino, un bebé de apenas 18 meses, fue brutalmente arrebatada. El recuerdo de su inocente rostro, contrastando con la crueldad inimaginable que sufrió, aún estremece a quienes conocieron la historia, y a quienes, incluso a la distancia, se conmueven con la tragedia. Este 27 de agosto, el silencio dará paso al clamor de justicia. El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 de Quilmes se prepara para el inicio del juicio oral contra Yésica del Carmen Aquino, madre del pequeño, y su pareja, Roberto Carlos Fernández. En sus manos, la posibilidad de una condena que podría alcanzar la prisión perpetua.
La fiscal María de los Ángeles Attarian Mena llevará el peso de la acusación, presentando una batería de pruebas que reconstruyen el calvario de León. La autopsia, los informes médicos, los testimonios… cada elemento se suma para pintar un cuadro desgarrador de maltrato sistemático. Pinchazos con una aguja oxidada que desataron una infección devastadora, hematomas que hablan de golpes brutales, mordeduras que revelan una violencia animal… La "septicemia traumática", conclusión fría y técnica de la autopsia, esconde una realidad de sufrimiento inimaginable para un ser tan pequeño.
Las justificaciones de la madre, argumentando un supuesto ahogamiento con leche, se desmoronan ante la contundencia de las evidencias médicas. Los profesionales del hospital El Cruce de Florencio Varela, donde León ingresó el 19 de septiembre de 2021, detectaron de inmediato los signos inequívocos de abuso. Su alerta fue el primer paso en el largo camino hacia la justicia. Un camino que, liderado por la fiscal Gabriela Mateos de la UFI Nº 3 de Berazategui, condujo a la detención de Aquino y Fernández, este último capturado en Merlo. Su silencio tras la detención, su negativa a declarar, añade un manto de sombra a un caso ya de por sí oscuro. La fiscalía no duda en señalar la crueldad extrema con la que actuaron.
Pero las voces que claman justicia no se limitan a la esfera judicial. Las tías maternas de León, Ayelén y Amelia, se han convertido en un faro en medio de la tormenta. Sus testimonios, cargados de dolor y valentía, revelan una historia de maltrato que se extendía a los cinco hermanos de León, niños sometidos a torturas físicas, golpes, pinchazos y baños con agua helada. Una historia que, según denuncian, era conocida por la familia y los vecinos. Un grito silenciado que, finalmente, ha encontrado eco en la justicia.
El caso de León Aquino no es solo la historia de un crimen atroz. Es también la radiografía de un sistema de protección infantil que falló. Las denuncias previas por maltrato, ignoradas o desestimadas, permitieron que la violencia escalara hasta su trágico desenlace. Una falla que exige una profunda reflexión y un cambio radical para evitar que otras vidas inocentes sean segadas por la indiferencia.
Mientras el juicio se extiende hasta el 29 de agosto, la comunidad de Berazategui se une en un abrazo solidario. Organizaciones de derechos humanos y vecinos se congregarán frente al tribunal, en una demostración pacífica de apoyo a la familia de León y de exigencia de justicia. Sus voces, unidas en un solo clamor, buscan romper el silencio y honrar la memoria de un pequeño ángel que merecía una vida digna y llena de amor. La esperanza, aún tenue, se aferra a la posibilidad de que la verdad brille con toda su fuerza y que los responsables de este acto aberrante reciban el castigo que merecen. Que la justicia, aunque tardía, sea finalmente un bálsamo para el dolor y un paso hacia la reparación de una herida que jamás cicatrizará por completo.
Fuente: El Heraldo de México