
25 de agosto de 2025 a las 05:15
Hermano asesinado en Juárez: Tragedia familiar
La creciente ola de violencia que azota Ciudad Juárez ha cobrado una nueva víctima. En la fría madrugada del domingo 24 de agosto, la vida de un joven de 26 años se apagó en el asfalto de un estacionamiento de tráileres, víctima de un disparo certero en la sien. La escena, ubicada en el cruce de las calles Casas Grandes y Panamericana, en la colonia Kilómetro 20, se convirtió en un tétrico recordatorio de la fragilidad de la vida en una ciudad marcada por la inseguridad.
El silencio de la noche fue roto por los ladridos insistentes de perros, alertando a los guardias de seguridad de la pensión, quienes descubrieron el cuerpo sin vida. Vestido con una playera naranja, pantalonera y tenis negros, el joven yacía en el suelo, contrastando la vivacidad de su ropa con la crudeza de la escena. A su lado, una gorra guinda manchada de sangre y un casquillo percutido de 9 milímetros, mudos testigos de la tragedia.
La identidad de la víctima, Luis Antonio M. V., fue revelada por su hermano menor, Rubén Guillermo M. V., de 22 años, quien llegó al lugar presa de la angustia, tras la alerta de las autoridades. Su relato añade una capa de misterio al caso. Una hora antes del hallazgo, ambos hermanos se encontraban en una tienda de conveniencia cercana. Luis Antonio se disponía a entregar un automóvil azul marino, procedente de Chihuahua, a una persona cuya identidad desconocía su hermano. Le pidió a Rubén que lo esperara en la tienda mientras concretaba la entrega. La espera se prolongó, la angustia creció y la búsqueda desesperada de Rubén culminó en el desgarrador encuentro con el cuerpo sin vida de su hermano.
La entrega del vehículo se convierte en la pieza clave de este rompecabezas criminal. ¿Quién era el destinatario del automóvil? ¿Estaba involucrado en el asesinato? ¿Se trató de un ajuste de cuentas, un robo que salió mal o una trágica confusión? Las autoridades se enfrentan a un complejo escenario en el que cada detalle, cada pista, por pequeña que sea, puede ser crucial para desentrañar la verdad y llevar a los responsables ante la justicia.
El caso de Luis Antonio no es un hecho aislado. Forma parte de una alarmante estadística que refleja la violencia que se vive a diario en Ciudad Juárez. La comunidad exige respuestas, justicia y, sobre todo, acciones concretas que permitan frenar esta espiral de violencia que arrebata vidas y siembra el terror en las calles. Mientras tanto, la investigación continúa, con la esperanza de que la luz de la justicia ilumine las sombras que envuelven este trágico suceso y brinde consuelo a una familia destrozada por la pérdida. La pregunta que resuena en la mente de todos es: ¿cuándo podrá Ciudad Juárez despertar de esta pesadilla de violencia?
Fuente: El Heraldo de México