
25 de agosto de 2025 a las 23:55
Guerrero pide protesta remota tras accidente
La salud del ministro electo, Arístides Rodrigo Guerrero García, tras su accidente automovilístico, ha puesto en el centro del debate un tema crucial para la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN): la posibilidad de una toma de protesta remota. La propuesta, planteada por el propio Guerrero García al Senado, ha desatado una ola de opiniones y análisis sobre la legalidad, la solemnidad y las implicaciones de un acto tan trascendental realizado a distancia.
El presidente de la Mesa Directiva del Senado, Gerardo Fernández Noroña, confirmó la consulta del ministro electo, explicando la delicada situación de salud que atraviesa Guerrero García tras el accidente. Sin embargo, la respuesta del Senado fue tajante: la toma de protesta requiere la presencia física del electo. Fernández Noroña argumentó que la naturaleza misma del acto, la investidura que representa y la tradición que conlleva, exigen la presencia del futuro ministro en el recinto legislativo.
Esta postura del Senado abre una serie de interrogantes. ¿Qué sucede entonces con la integración del ministro electo a la Suprema Corte? Fernández Noroña aseguró que no existe un impedimento para que Guerrero García tome protesta una vez que su estado de salud lo permita, destacando que la Corte cuenta con el quórum necesario para su instalación a pesar de esta eventualidad. Sin embargo, la ausencia, aunque temporal, de un ministro en la SCJN, podría tener implicaciones en la dinámica del máximo tribunal del país.
El debate trasciende lo meramente procedimental. Se trata de la imagen de la Suprema Corte, de la solemnidad de sus actos y del respeto a la tradición. Una toma de protesta virtual, según Fernández Noroña, restaría seriedad a un momento clave en la vida institucional del país. Se plantea así una disyuntiva entre la necesidad de incorporar al ministro electo a la brevedad y la importancia de preservar la formalidad y la tradición.
Por otro lado, la incertidumbre se cierne también sobre la presidencia de la Mesa Directiva del Senado a partir del 1 de septiembre. Fernández Noroña reveló que la bancada de Morena aún no llega a un consenso sobre quién ocupará este importante cargo durante el próximo año. Este proceso interno dentro del partido gobernante podría tener repercusiones en la agenda legislativa y en la relación entre el Senado y el Poder Ejecutivo. La elección de la nueva presidencia de la Mesa Directiva es un tema que se seguirá con atención en los próximos días, ya que definirá el rumbo del Senado en un período crucial para el país.
En resumen, la situación del ministro electo Guerrero García y la indefinición en la presidencia del Senado se entrelazan en un momento delicado para la vida política de México. Ambos temas ponen de manifiesto la importancia de los procedimientos, la necesidad de consensos y el peso de la tradición en el funcionamiento de las instituciones democráticas. El futuro inmediato nos revelará cómo se resuelven estas cuestiones y qué impacto tendrán en el panorama político nacional.
Fuente: El Heraldo de México