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25 de agosto de 2025 a las 19:00

Enfermedades que te impiden renovar tu licencia ¿Cuáles son?

La renovación del carnet de conducir: un trámite que va más allá de lo administrativo

Renovar el carnet de conducir, ese trámite que a todos nos llega, no es simplemente un proceso burocrático. Se trata de una evaluación crucial para garantizar la seguridad vial, tanto para el propio conductor como para el resto de usuarios de la vía. Aunque a menudo se percibe como un mero trámite, la realidad es que implica una serie de controles médicos que determinan nuestra aptitud al volante. No se trata de una arbitrariedad, sino de una responsabilidad colectiva. Imaginemos las consecuencias de que personas con problemas de visión, enfermedades cardiovasculares o trastornos neurológicos conduzcan sin las debidas precauciones.

El Reglamento General de Conductores, pilar fundamental en esta materia, establece con precisión los criterios de aptitud psicofísica que debemos cumplir. Este reglamento, actualizado periódicamente para adaptarse a los avances médicos y las nuevas realidades de la conducción, es la garantía de que las carreteras sean un espacio más seguro para todos. La Dirección General de Tráfico (DGT), en colaboración con centros médicos autorizados, se encarga de velar por el cumplimiento de estas normas, basándose en rigurosos informes médicos que evalúan la capacidad de cada conductor.

La vista, nuestro principal aliado al volante, es objeto de especial atención. La agudeza visual, el campo visual y la percepción de los colores son factores determinantes para una conducción segura. Imaginen la dificultad de conducir con un campo visual reducido, incapaces de percibir un peatón o un ciclista que se aproxima. Por ello, el reglamento es inflexible en este aspecto. Incluso afecciones temporales, como una operación de cataratas, requieren un periodo de recuperación y una evaluación médica posterior antes de poder retomar la conducción. No se trata de impedir la movilidad de las personas, sino de garantizar que lo hagan en condiciones óptimas de seguridad.

Las enfermedades cardiovasculares, otro factor de riesgo importante, también son objeto de un exhaustivo control. Un infarto reciente, una arritmia grave o una insuficiencia cardíaca avanzada pueden ser incompatibles con la conducción, al menos temporalmente. En estos casos, la DGT exige un informe médico favorable y un periodo de recuperación suficiente antes de permitir la renovación del carnet. Incluso con dispositivos como marcapasos, se requiere un periodo de adaptación y la certeza de que no existen riesgos de síncope o pérdida de consciencia.

El sistema nervioso, director de orquesta de nuestros movimientos y reacciones, es otro aspecto clave en la evaluación. Enfermedades neurológicas como el Parkinson, la epilepsia, la esclerosis múltiple o el Alzheimer pueden afectar gravemente la capacidad de conducción. En el caso de la epilepsia, se exige un periodo libre de crisis, más prolongado para licencias profesionales, como las de conductores de autobús o camión, dada la mayor responsabilidad que implica el transporte de pasajeros o mercancías. Para enfermedades neurodegenerativas, la renovación del carnet dependerá de la evolución clínica y de la capacidad del conductor para mantener la atención y los reflejos necesarios.

Pero la lista no termina aquí. Enfermedades endocrinas y metabólicas, trastornos respiratorios, enfermedades renales y problemas de salud mental también pueden influir en la aptitud para conducir. Cada caso se evalúa individualmente, teniendo en cuenta la gravedad de la enfermedad y su posible impacto en la conducción.

Finalmente, la edad, aunque no es una enfermedad, es un factor que se tiene en cuenta. A partir de los 65 años, la renovación del carnet se realiza con mayor frecuencia, cada 5 años o incluso menos, para realizar un seguimiento más exhaustivo de la salud del conductor.

En definitiva, la renovación del carnet de conducir es mucho más que un simple trámite. Es una medida de seguridad vial que nos protege a todos. Conocer los criterios de aptitud psicofísica y acudir a las revisiones médicas con responsabilidad es una obligación de todo conductor. No se trata solo de renovar un documento, se trata de contribuir a unas carreteras más seguras.

Fuente: El Heraldo de México