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25 de agosto de 2025 a las 06:50

Confía en la salud: Guía experta para navegar información médica online.

La era digital nos ha abierto las puertas a un océano de información, y la salud no es la excepción. Sin embargo, esta democratización del conocimiento trae consigo un riesgo latente: la desinformación. Si bien podemos encontrar valiosas experiencias en foros de pacientes y conectarnos con otros que enfrentan situaciones similares, la falta de filtros y la proliferación de contenido no verificado pueden llevarnos por caminos peligrosos, incluso fatales. Imaginemos por un instante la angustia de alguien que busca alivio a un malestar y, en lugar de encontrar respuestas confiables, se topa con consejos erróneos que agravan su condición. O pensemos en la falsa sensación de seguridad que genera la automedicación promovida en redes sociales, una práctica que puede tener consecuencias devastadoras.

El caso de Ozempic, analizado por investigadores del Tec de Monterrey, ilustra a la perfección este escenario. La viralización de este medicamento en plataformas como TikTok, donde usuarios comparten sus dosis y se autoinyectan sin supervisión médica, es una muestra alarmante de cómo la búsqueda de soluciones rápidas puede eclipsar el sentido común. Más allá de la pérdida de peso, lo que se pierde es la perspectiva de la salud como un proceso integral que requiere la guía de profesionales capacitados. No se trata solo de alcanzar una figura ideal, sino de preservar el bienestar general, un aspecto que a menudo se omite en la narrativa superficial de las redes sociales.

La normalización de la automedicación, impulsada por la inmediatez y la aparente facilidad de acceso a la información, es una bomba de tiempo. La ausencia de advertencias sobre los efectos secundarios y la promoción del medicamento como una solución cosmética, en lugar de un tratamiento médico, contribuyen a una percepción distorsionada de la realidad. ¿Qué sucede cuando las expectativas creadas por estos videos chocan con la complejidad del cuerpo humano? Las consecuencias pueden ir desde efectos adversos leves hasta complicaciones graves que ponen en riesgo la vida.

Ante este panorama, herramientas como el cuestionario DISCERN, desarrollado por la Universidad de Oxford, se convierten en aliados cruciales. Sus 16 preguntas nos brindan un marco de referencia para evaluar la fiabilidad de la información en salud. Nos invitan a cuestionar la fuente, a analizar la evidencia presentada y a considerar la imparcialidad del contenido. En un mundo saturado de información, DISCERN nos ayuda a separar el grano de la paja, a distinguir entre la opinión y la evidencia científica.

No se trata de demonizar las redes sociales ni la inteligencia artificial, sino de utilizarlas con responsabilidad y discernimiento. La información en salud es un tema delicado que requiere la validación de expertos. La automedicación, la idealización de tratamientos y la minimización de los riesgos son trampas que debemos evitar. La salud no es un juego, y nuestras decisiones en este ámbito deben estar basadas en la ciencia y el consejo de profesionales capacitados. Ante la duda, siempre es mejor consultar a un médico. Nuestra salud, nuestro bienestar, es un tesoro invaluable que debemos proteger con información confiable y decisiones responsables. No permitamos que la desinformación nos robe lo más preciado.

Fuente: El Heraldo de México