
25 de agosto de 2025 a las 07:05
Confesión impactante: Feminicida sin remordimientos
La sombra de la violencia machista se cierne una vez más sobre Argentina, dejando un rastro de dolor y consternación. El brutal feminicidio de Yanina Pérez, una trabajadora municipal de 44 años, en el cementerio de Angaco, San Juan, ha conmocionado a la comunidad y reavivado el debate sobre la urgencia de erradicar esta lacra social. La frialdad y la falta de arrepentimiento del perpetrador, Ariel Omar Pérez, alias "El Guascazo", han generado una profunda indignación. Su confesión, seguida de la escalofriante frase “Lo volvería a hacer 50 mil veces”, nos confronta con la monstruosidad de un acto impulsado por una posesividad enfermiza y una distorsionada percepción de la realidad.
La condena a prisión perpetua, dictada por la justicia sanjuanina, representa un pequeño paso hacia la justicia para Yanina y su familia. Sin embargo, la pena máxima no puede devolver la vida a una mujer arrebatada en la flor de su vida, ni tampoco puede borrar el sufrimiento de quienes la amaban. El caso de Yanina Pérez nos obliga a reflexionar sobre la ineficacia de las medidas existentes para proteger a las víctimas de violencia de género. A pesar de las denuncias previas y las amenazas constantes, Yanina no recibió la protección necesaria para evitar este trágico desenlace.
Las palabras de Melina Gómez, hija de Yanina, resuenan con la fuerza del dolor y la impotencia. "Perdí a la pieza más importante de mi vida", afirma con valentía, al tiempo que se compromete a luchar para que el asesino de su madre no obtenga ningún beneficio. Su testimonio es un llamado a la conciencia colectiva, un recordatorio de que la violencia machista no es un problema privado, sino una responsabilidad social.
El feminicidio de Yanina Pérez no es un caso aislado. Es un reflejo de una problemática profundamente arraigada en nuestra sociedad. La violencia de género se manifiesta en diferentes formas, desde la agresión física y psicológica hasta el control y la manipulación. Es un ciclo que se perpetúa a través de la indiferencia, la justificación y la normalización de conductas machistas.
La lucha contra la violencia de género requiere un compromiso de todos los sectores de la sociedad. Es fundamental educar en igualdad desde la infancia, promover la deconstrucción de estereotipos de género y garantizar el acceso a la justicia para las víctimas. Además, es imprescindible fortalecer las políticas públicas de prevención y atención a las víctimas, así como brindar capacitación a los profesionales que intervienen en estos casos.
El recuerdo de Yanina Pérez debe servir como un impulso para redoblar los esfuerzos en la construcción de una sociedad libre de violencia machista. Una sociedad donde las mujeres puedan vivir sin miedo y desarrollar plenamente su potencial.
La justicia ha actuado en este caso, pero la verdadera justicia será cuando podamos construir una sociedad donde ninguna mujer tenga que temer por su vida. El feminicidio de Yanina Pérez es una llamada de atención que no podemos ignorar.
Fuente: El Heraldo de México