
25 de agosto de 2025 a las 15:10
Celebremos el Día del Peluquero
La silenciosa revolución de las tijeras y las navajas está transformando el paisaje urbano de barrios tradicionales como Xochimilco. Donde antes reinaban las peluquerías clásicas, esos santuarios de la charla vecinal y el aroma a loción, ahora emergen las modernas "barber shops", con su ritmo vibrante de música urbana y un estilo que atrae a las nuevas generaciones. Este cambio generacional no es simplemente estético; es un reflejo de la evolución de las costumbres, de la búsqueda de nuevas identidades y de la adaptación a un mundo en constante movimiento.
El contraste es palpable. Mientras las barberías bullen de actividad, con jóvenes esperando pacientemente su turno para lucir las últimas tendencias, las peluquerías tradicionales parecen resguardarse en un tiempo detenido, atendiendo a una clientela fiel, mayoritariamente adulta, que busca la precisión de las tijeras expertas y la familiaridad de un ritual que se repite desde hace décadas. La nostalgia impregna el aire de estos establecimientos, donde el silencio solo se rompe con el chasquido de las tijeras y el murmullo de conversaciones que evocan tiempos pasados. Son espacios que se resisten a desaparecer, aferrados a una tradición que se niega a extinguirse.
Más allá de la estética, este fenómeno nos invita a reflexionar sobre el valor de los oficios tradicionales. ¿Estamos perdiendo algo valioso en esta transición? La respuesta, quizás, no se encuentre en la dicotomía entre lo moderno y lo clásico, sino en la posibilidad de coexistencia y enriquecimiento mutuo. Las barberías, con su dinamismo y su enfoque en las nuevas tendencias, pueden revitalizar el sector y atraer a un público más amplio. Las peluquerías, por su parte, conservan un saber hacer invaluable, una atención personalizada y un sentido de comunidad que se ha ido perdiendo en la vorágine de la vida moderna.
La brecha generacional, evidente en la elección del estilo de corte, también se refleja en las cifras. Mientras los jóvenes llenan las barberías, los datos de Data México nos muestran que la profesión de peluquero, en su conjunto, enfrenta desafíos económicos. Un salario promedio de 5,100 pesos mensuales, con una alta tasa de informalidad, pone de manifiesto la necesidad de revalorizar este oficio y de buscar estrategias para mejorar las condiciones laborales de quienes se dedican a él. La concentración de mejores salarios en estados como Coahuila evidencia las disparidades regionales y la necesidad de políticas que promuevan la equidad en el sector.
La celebración del Día del Peluquero, cada 25 de agosto, nos recuerda la larga historia de este oficio y su importancia en la sociedad. Desde el siglo XVII, cuando el rey Luis IX de Francia elevó a su peluquero al estatus de hombre libre, la profesión ha evolucionado, adaptándose a los cambios sociales y a las nuevas demandas. Hoy, junto a las peluquerías y las barberías, surgen nuevas ocupaciones dedicadas al cuidado personal, como la depilación y el maquillaje profesional, ampliando el abanico de opciones para quienes buscan realzar su imagen. En este contexto, la figura del peluquero tradicional cobra una nueva dimensión, como guardián de un saber hacer artesanal que se resiste a desaparecer, un testimonio vivo de la historia y la tradición que merece ser reconocido y valorado.
Fuente: El Heraldo de México