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25 de agosto de 2025 a las 19:05

Bebé rescatado en el Metro UAM-I

La angustia se apoderó del aire en la estación UAM-I del Metro de la Ciudad de México. Un llanto desgarrador, proveniente de los sanitarios públicos, rompió la monotonía del ir y venir de los pasajeros. No era el llanto común de un niño, era un lamento de recién nacido, un sonido que helaba la sangre y despertaba el instinto protector más profundo. Los operadores del Centro de Comando y Control (C2) Oriente, con la precisión de un reloj suizo, captaron el débil sonido a través de las cámaras de vigilancia. De inmediato, la alerta se disparó, llegando a los oídos de los efectivos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) que patrullaban la colonia Barrio San Miguel, en Iztapalapa.

La escena que encontraron los oficiales al llegar a la estación, ubicada en la confluencia de Calzada Ermita Iztapalapa y la calle San Felipe, fue desgarradora. Sobre el frío piso del sanitario, envuelto en una cobija que parecía insuficiente para protegerlo del mundo, yacía un recién nacido. Su pequeño cuerpo se estremecía con cada sollozo, una imagen que conmovió hasta lo más profundo del corazón de los uniformados. Sin dudarlo, uno de los policías, con la ternura de un padre, envolvió al bebé en su propia chamarra, brindándole calor y consuelo en medio de la incertidumbre.

La prioridad era clara: la vida del pequeño. Con la premura que la situación exigía, subieron al recién nacido a una patrulla y, a toda velocidad, lo trasladaron a un hospital cercano. Allí, manos expertas lo recibirían, brindándole la atención médica especializada que requería. Cada minuto contaba, cada segundo era vital para asegurar su bienestar.

Mientras tanto, la maquinaria de la justicia se puso en marcha. Las cámaras de videovigilancia de la estación y sus alrededores se convirtieron en los ojos que escudriñan la verdad. Cada fotograma, cada movimiento, es analizado minuciosamente con la esperanza de identificar a los responsables de este acto de abandono. La búsqueda se extiende, abarcando calles y avenidas, con la determinación de encontrar respuestas y llevar ante la justicia a quienes dejaron a este pequeño a su suerte.

El agente del Ministerio Público ya ha tomado cartas en el asunto, iniciando las investigaciones correspondientes. La prioridad es garantizar la seguridad del recién nacido y, una vez que se encuentre estable, buscarle un hogar donde pueda recibir el amor y la protección que merece. Este caso nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de la solidaridad. La comunidad se une en la esperanza de que este pequeño encuentre pronto un futuro lleno de luz, lejos de la oscuridad que marcó sus primeros momentos en este mundo. La investigación continúa, y la sociedad espera con ansias el desenlace de esta historia que ha conmovido a la Ciudad de México.

Fuente: El Heraldo de México