
25 de agosto de 2025 a las 07:15
Alerta climática: ¿Lunes lluvioso en CDMX y Edomex?
Prepárense, habitantes del Valle de México, porque la furia de la naturaleza se avecina. No se trata de una simple llovizna, sino de un verdadero diluvio que pondrá a prueba la resistencia de la ciudad. Imaginen un cielo, ahora plácido, transformándose en un lienzo oscuro y amenazante, rasgado por el brillo cegador de los relámpagos. El sonido, ensordecedor, del trueno retumbará en los edificios, una sinfonía caótica que anunciará la llegada del agua.
Olvídense de ese sol que acaricia la piel. La frescura de la mañana será un recuerdo lejano cuando la tarde traiga consigo un calor húmedo y opresivo, preludio de la tormenta que se gesta. Aunque el termómetro marque entre 23 y 25 grados en la Ciudad de México, la sensación térmica será mucho mayor, una pesadez en el aire que anticipará la descarga. Y por la noche, el frío se hará presente, calando hasta los huesos con sus 13 a 15 grados, mientras la lluvia golpea sin cesar contra los cristales.
No se dejen engañar por la aparente calma del viento. Aunque variable, con velocidades entre 10 y 25 km/h, las ráfagas repentinas de hasta 45 km/h serán un latigazo inesperado, capaces de arrancar ramas de los árboles y convertir objetos cotidianos en peligrosos proyectiles. Imaginen las calles convertidas en ríos, el agua subiendo de nivel con cada minuto que pasa, arrastrando consigo la basura y los restos de un día que prometía ser tranquilo.
Y no solo se trata de agua. El Servicio Meteorológico Nacional advierte sobre la posibilidad de granizo, esas piedras de hielo que caen del cielo con la fuerza de un proyectil, capaces de dañar autos, techos y, por supuesto, a las personas que se encuentren a la intemperie. Las descargas eléctricas, además del espectáculo visual, representan un peligro mortal, una amenaza invisible que acecha desde las alturas.
Pero lo más preocupante es la acumulación de agua. Entre 25 y 50 mm en la Ciudad de México, y hasta 75 mm en el Estado de México, son cifras que hablan por sí solas. Piensen en las consecuencias: inundaciones que paralizan el tráfico, encharcamientos que convierten las calles en trampas mortales, deslaves que arrasan con todo a su paso. La tierra, saturada de agua, cederá ante la fuerza de la naturaleza, poniendo en riesgo la vida de quienes habitan en zonas vulnerables.
¿Están preparados? Es hora de tomar precauciones. Revisen las coladeras, limpien las azoteas, aseguren los objetos que puedan salir volando con el viento. Preparen un kit de emergencia con linternas, agua potable y alimentos no perecederos. Y, sobre todo, manténganse informados. Las próximas horas serán cruciales. La naturaleza está a punto de desatar su furia, y debemos estar listos para enfrentarla. No se arriesguen, la seguridad es lo primero.
Fuente: El Heraldo de México