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25 de agosto de 2025 a las 17:05
¡Adiós al dolor! Descubre si es endometriosis
La endometriosis, una condición silenciosa que afecta a entre el 10 y el 20% de las mujeres mexicanas en edad fértil, se convierte en un desafío para la salud femenina, impactando significativamente su calidad de vida. A menudo desapercibida o diagnosticada tardíamente, esta enfermedad, caracterizada por el crecimiento del tejido endometrial fuera del útero, genera no solo dolor, sino también inflamación crónica y un mayor riesgo de infertilidad. Imaginen un tejido, similar al que recubre el interior del útero preparándose para un posible embarazo cada mes, creciendo en lugares como los ovarios, las trompas de Falopio, el intestino e incluso, en casos menos comunes, el diafragma o el tórax.
Si bien la causa exacta de la endometriosis sigue siendo un enigma, la teoría más aceptada apunta a la menstruación retrógrada. En este proceso, parte del flujo menstrual, en lugar de ser expulsado, retrocede a través de las trompas de Falopio hacia la cavidad pélvica. Aunque en la mayoría de las mujeres el cuerpo absorbe este tejido sin problema, en algunas, estos fragmentos se implantan y crecen fuera del útero, desencadenando la endometriosis.
Aunque la endometriosis puede afectar a mujeres de cualquier edad, es más frecuente entre los 25 y 35 años. Su clasificación, en cuatro grados según la extensión y severidad de las lesiones, no siempre se correlaciona con la intensidad de los síntomas. Es decir, una mujer con endometriosis leve puede experimentar dolor intenso, mientras que otra con endometriosis avanzada puede tener pocas molestias.
El dolor pélvico, especialmente durante la menstruación (dismenorrea), es el síntoma más común. Un dolor que a menudo se describe como incapacitante, interfiriendo con las actividades diarias y resistente a los analgésicos convencionales. Sin embargo, la endometriosis puede manifestarse de otras maneras: dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia), dolor al orinar o defecar, sangrado abundante o irregular, fatiga crónica, e incluso problemas digestivos como náuseas, vómitos o diarrea.
Es crucial destacar que no todas las mujeres con endometriosis experimentan dolor. Sin embargo, la infertilidad es una consecuencia frecuente, ya que la enfermedad puede afectar la calidad de los óvulos, alterar la función de las trompas de Falopio o provocar adherencias que dificultan la concepción. Un signo de alerta fundamental es la progresión del dolor menstrual, si los cólicos son cada vez más intensos o prolongados, es esencial buscar atención médica, sobre todo si existen antecedentes familiares de endometriosis.
El diagnóstico de la endometriosis, a cargo del ginecólogo-obstetra, comienza con una evaluación clínica que incluye la historia médica de la paciente, exploración física y tacto bimanual. Posteriormente, se realizan estudios de imagen como el ultrasonido transvaginal y, en casos complejos, resonancia magnética. La laparoscopia, una cirugía mínimamente invasiva, ofrece el diagnóstico definitivo, permitiendo visualizar y clasificar las lesiones, e incluso tratarlas en el mismo procedimiento.
Lamentablemente, la endometriosis no tiene cura. Aunque la cirugía puede extirpar las lesiones, la influencia constante de los estrógenos durante la edad reproductiva puede provocar su reaparición. No obstante, existen tratamientos para controlar los síntomas, frenar la progresión y preservar la fertilidad. La elección del tratamiento dependerá de los síntomas y los objetivos reproductivos de cada paciente.
Para mujeres con infertilidad pero sin dolor, la cirugía laparoscópica puede ser la mejor opción. En pacientes con dolor intenso pero sin deseo inmediato de embarazo, se prioriza el control del dolor con analgésicos, terapia hormonal y otros fármacos, además de la cirugía para extirpar lesiones y preservar los órganos reproductivos. En casos graves y cuando la mujer no desea preservar su fertilidad, se puede considerar la histerectomía con o sin ooforectomía (retiro de ovarios), aunque esta opción se reserva para situaciones extremas.
La detección temprana de la endometriosis es fundamental para evitar su progresión, preservar la reserva ovárica, reducir el riesgo de daño a otros órganos y mejorar la calidad de vida. En mujeres con antecedentes familiares, se recomienda una valoración ginecológica preventiva, incluyendo estudios de imagen si hay síntomas sospechosos.
Es importante recordar que el dolor menstrual incapacitante no es normal. Si bien muchas mujeres han normalizado los cólicos intensos, cualquier dolor que limite las actividades diarias debe ser evaluado. La endometriosis, aunque no es mortal, puede tener consecuencias significativas en la vida de una mujer, afectando su salud física, emocional y reproductiva. Buscar ayuda médica y un diagnóstico temprano son claves para un manejo adecuado de esta condición y para una mejor calidad de vida.
Fuente: El Heraldo de México