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25 de agosto de 2025 a las 01:40

Bebé abandonado en Av. Jalisco: Padres huyen en metro

La frialdad de la madrugada del sábado contrastaba con el calor que debería haber rodeado a un pequeño ser indefenso, abandonado a su suerte en la avenida Jalisco, en la colonia Tacubaya. Imaginen la escena: la soledad de la calle, el silencio roto solo por el distante rumor del tráfico, y un bebé, apenas una vida comenzando, envuelto en la incertidumbre. Vecinos alertas, con un corazón que no conoce la indiferencia, dieron aviso a las autoridades, activando una cadena de acciones que, como piezas de un rompecabezas, comenzaron a reconstruir la historia de este pequeño.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), como un guardián incansable, no solo resguardó al menor y le brindó la atención médica inmediata que requería, sino que inició una minuciosa investigación. Las cámaras de videovigilancia, ojos silenciosos que todo lo ven, se convirtieron en testigos clave. A través de su lente, la historia comenzó a revelarse. Una mujer, con un bebé en brazos, merodeando la zona con nerviosismo palpable. La espera, la incertidumbre, la decisión final… imágenes que helarían la sangre de cualquiera. La presencia de un hombre, la huida en el Metro Tacubaya, cada detalle registrado, cada movimiento escrutado.

El trabajo de la SSC, como un reloj de precisión, no se detuvo. Patrullajes fijos, móviles, discretos, una red invisible tejida con la esperanza de encontrar a los responsables. Y la justicia, como un boomerang, finalmente regresó. El domingo, la mujer, con la misma ropa que vestía aquella madrugada, fue localizada junto a su acompañante. La confesión, el peso de la culpa, el reconocimiento del acto inhumano. Ahora, enfrentan la justicia, el juicio de la sociedad, el eco de su propia conciencia.

El artículo 146 del Código Penal para la Ciudad de México, como un escudo protector de los más vulnerables, tipifica el abandono de persona incapaz. No se trata solo de dejar a alguien sin cuidado, sino de romper el lazo de responsabilidad, de exponer a un ser indefenso a los peligros de un mundo que no comprende. La pena, de 1 a 5 años de prisión y una multa, busca reflejar la gravedad de este acto. Y si se comprueba que el abandono puso en peligro la vida del menor, las consecuencias podrían ser aún mayores.

Más allá de las leyes y las sanciones, queda la profunda reflexión sobre la responsabilidad que implica traer una vida al mundo. Un bebé, símbolo de esperanza y futuro, no puede ser un objeto que se abandona cuando las circunstancias se tornan difíciles. Existen redes de apoyo, instituciones, alternativas que, aunque imperfectas, ofrecen una salida ante la desesperación. La historia de este pequeño, rescatado del frío abandono, nos recuerda la importancia de la empatía, la solidaridad y la responsabilidad compartida en la construcción de una sociedad que protege a sus miembros más vulnerables. ¿Qué futuro le espera a este pequeño? Aún es incierto. Pero gracias a la rápida acción de las autoridades y la solidaridad de la comunidad, tiene una nueva oportunidad. Una oportunidad de encontrar un hogar, una familia, el amor que todo niño merece. Y mientras su destino se define, nos queda la esperanza de que esta historia sirva como un llamado a la reflexión, un recordatorio de que la vida, en todas sus formas, merece ser protegida y valorada.

Fuente: El Heraldo de México