23 de junio de 2025 a las 12:55
Rivera Garza: El género importa
La tragedia del feminicidio, como el que sufrió Liliana, nos atraviesa a todos. No es un problema ajeno, sino una herida abierta en el tejido social que nos compete a cada uno. La violencia contra las mujeres, la violencia doméstica, la violencia íntima de pareja, son realidades dolorosas que debemos visibilizar y combatir. El silencio es cómplice, y la conversación, aunque difícil, es el primer paso hacia la justicia y la reparación.
El reconocimiento del Pulitzer a "El invencible verano de Liliana" no es solo un premio, sino una oportunidad para amplificar las voces de las mujeres que se atreven a narrar sus historias de violencia, rompiendo con el silencio impuesto por una narrativa patriarcal que culpabiliza a la víctima y exonera al agresor. Es un llamado a la empatía, a la escucha atenta, a la comprensión de una problemática compleja que exige una respuesta colectiva.
Abrazar a estas mujeres valientes significa construir un espacio seguro donde sus testimonios sean escuchados y valorados, donde encuentren apoyo y solidaridad. Significa desmantelar los mecanismos que perpetúan la violencia y construir una sociedad más justa e igualitaria. Los feminismos contemporáneos, en su pluralidad y diversidad, nos ofrecen herramientas críticas para repensar nuestras relaciones, nuestras instituciones y nuestras propias vidas. El disenso, la discusión, la crítica, son parte esencial de un proceso de transformación social que busca un mundo donde las mujeres puedan vivir libres de violencia, en plenitud y seguridad.
En México y Latinoamérica, las mujeres han alzado la voz con fuerza, colocando la violencia de género en el centro del debate público. Sus movilizaciones, su lucha incansable, han logrado avances significativos, como la tipificación del feminicidio en el Código Penal y, ahora, la llegada de una mujer a la presidencia. Claudia Sheinbaum al frente del país es un hito histórico, un testimonio del poder transformador de los movimientos feministas que, como un compás moral, han guiado la lucha por la justicia social. Su victoria, con una aprobación abrumadora, es un triunfo colectivo, un símbolo de esperanza para un futuro más igualitario.
La historia de Modesta Burgos, internada en el manicomio de La Castañeda, resuena con fuerza en el contexto actual. Su mirada desafiante, su sonrisa irreverente, su insistencia en reclamar su derecho a la palabra, son un eco de las voces que hoy se levantan contra la opresión y la injusticia. Modesta, con su escritura firme y su espíritu indómito, nos recuerda la importancia de defender nuestra autonomía, nuestra libertad y nuestra visión del mundo. Su historia, recuperada del archivo histórico, es un homenaje a la resistencia, a la lucha por la dignidad y al poder de la palabra.
Transcribir sus escritos a mano, sentir la forma de sus letras, es una manera de conectar con su experiencia, de comprender su mundo interior. Es un acto de empatía, un puente entre el pasado y el presente, que nos permite vislumbrar la fuerza y la resiliencia de una mujer que se atrevió a desafiar las convenciones de su época. La historia de Modesta Burgos es una historia de lucha, de crítica, de resistencia, de rabia; una historia que, como tantas otras, nos invita a reflexionar sobre las injusticias que persisten en nuestro tiempo y a seguir luchando por un mundo más justo para todas las mujeres.
Fuente: El Heraldo de México