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23 de junio de 2025 a las 09:45

Revolución en la Guardia Nacional

La Guardia Nacional, pilar fundamental de la seguridad en México, se consolida como una institución de carácter permanente gracias a las reformas constitucionales de 2024. Este avance trascendental representa un paso firme hacia la profesionalización y fortalecimiento de las fuerzas de seguridad del país, brindando certeza jurídica y estabilidad a sus integrantes, al tiempo que se refuerza el combate contra la delincuencia.

La transformación de la extinta Policía Federal a la Guardia Nacional no ha sido un camino sencillo. Aquejada por problemáticas de corrupción, presupuestos limitados y deficiencias en reclutamiento y adiestramiento, la Policía Federal no logró consolidarse como una fuerza efectiva. En contraste, en tan solo seis años, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) ha logrado conformar una Guardia Nacional con más de 130,000 elementos, dotados de capacidades, instalaciones y una preparación policial sólida, marcando un hito en la historia de la seguridad pública en México.

Esta nueva etapa, amparada por la Constitución, otorga a la Guardia Nacional el mismo rango que el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada, integrándola como la cuarta fuerza armada permanente del país. Esta decisión estratégica, lejos de ser una militarización de la seguridad pública, representa la oportunidad de construir una institución sólida, confiable y eficaz, capaz de responder a los desafíos de seguridad que enfrenta México.

Un aspecto crucial de esta reforma es la garantía de prestaciones sociales para los integrantes de la Guardia Nacional. La incorporación al Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM) les brinda acceso a un régimen integral que incluye pensiones, servicios médicos, vivienda y seguros, equiparables a los del Ejército y la Fuerza Aérea. Este beneficio no sólo mejora su bienestar y calidad de vida, sino que también funciona como un incentivo para la profesionalización y un mecanismo de prevención contra la corrupción y la deserción.

La formación policial se erige como otro pilar fundamental en la consolidación de la Guardia Nacional. La capacitación obligatoria y la profesionalización continua son elementos clave para garantizar un desempeño óptimo y apegado a los derechos humanos. El Heroico Colegio Militar, a través de la licenciatura en seguridad pública, forma a los futuros cadetes de la Guardia Nacional, proporcionándoles las herramientas necesarias para enfrentar los retos de la seguridad pública con eficiencia y respeto a la legalidad.

La transparencia y la rendición de cuentas son aspectos esenciales en un Estado democrático. Por ello, se mantiene el control parlamentario y judicial sobre las actividades de la Guardia Nacional. El Senado de la República recibe anualmente un informe detallado de las acciones realizadas por la institución, mientras que la intervención de comunicaciones requiere autorización judicial previa, garantizando el respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos.

La experiencia internacional respalda la decisión de adscribir la Guardia Nacional a un mando militar. Países como Italia, Colombia y Chile, entre otros, cuentan con modelos similares que han demostrado su eficacia en el mantenimiento del orden y la seguridad pública. La Guardia Nacional, con su estructura y organización militar, se posiciona como una institución capaz de enfrentar los desafíos de seguridad de manera integral y coordinada.

En un contexto geopolítico complejo, con la cumbre de la OTAN en La Haya y los conflictos internacionales que acaparan la atención mundial, la consolidación de la Guardia Nacional se convierte en un elemento estratégico para la seguridad y la estabilidad de México. La Defensa Nacional asume una gran responsabilidad al encabezar este proceso de institucionalización, construyendo una fuerza policial nacional capaz de proteger a la ciudadanía y preservar la paz social.

Fuente: El Heraldo de México