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23 de junio de 2025 a las 09:45

Domina el Examen del Servicio Exterior

El Servicio Exterior Mexicano (SEM) se distingue por su riguroso proceso de ingreso, un verdadero ejemplo de profesionalización en la administración pública federal. A diferencia de otros países, como India, donde millones de aspirantes compiten por un lugar en el servicio nacional y los mejor calificados acceden a la diplomacia, en México el camino hacia la representación internacional es un proceso selectivo que inicia con un concurso público.

Imaginen la magnitud del reto: miles de candidatos, un crisol de la diversidad nacional, con diferentes trayectorias y experiencias, atraídos por la vocación de servicio y el deseo de representar a México en el mundo. De ese universo de aspirantes, solo unos pocos, los más preparados y comprometidos, logran superar la primera etapa de exámenes, que evalúan conocimientos generales y dominio de idiomas, incluyendo, por supuesto, un profundo conocimiento del español.

Superar esta primera barrera es apenas el inicio. La competencia se intensifica en la segunda etapa, donde alrededor de 400 concursantes luchan por uno de los 99 lugares disponibles para acceder a la formación diplomática en el prestigioso Instituto Matías Romero. Durante este periodo, el anonimato prevalece. Cada candidato es identificado por un número de folio, garantizando la objetividad y transparencia del proceso. Solo al final de esta etapa, en la entrevista personal, la identidad de los aspirantes se revela.

Los 99 seleccionados se embarcan en una carrera de al menos cuatro décadas, una vida dedicada a la representación de México en el exterior. Su misión: proteger y promover los intereses nacionales, asistir a los connacionales en el extranjero, y ser la voz de México en el mundo. Esta elección de vida implica un compromiso inquebrantable, una serie de mudanzas constantes, la distancia de la familia y amigos, y la adaptación a diferentes culturas y entornos.

Ingresar al SEM es solo el primer paso. La Ley y el Reglamento del SEM establecen un marco normativo que rige los ascensos y traslados, garantizando la legalidad y la regularidad en la carrera diplomática. Los derechos y obligaciones de los integrantes del SEM están claramente definidos, y la aspiración al ascenso es una constante. Cada rango, tanto en la Rama Diplomática-Consular como en la Técnica-Administrativa, se alcanza mediante un proceso similar al del ingreso, lo que convierte al SEM, hasta donde sabemos, en uno de los servicios diplomáticos con la regulación más estricta en materia de ascensos a nivel mundial.

Permanecer y ascender dentro del SEM es un desafío aún mayor que el ingreso mismo. La vocación de servicio es el motor principal que impulsa a sus integrantes. ¿Qué otra motivación podría justificar la dedicación de una vida entera, incluyendo la esfera personal y familiar, a esta demandante carrera?

La selección de quienes encabezarán las representaciones de México en el exterior recae en la persona titular del Ejecutivo Federal, quien elige entre los diplomáticos de mayor rango del SEM, en consonancia con lo establecido en la Constitución. Por ello, la aspiración natural de los miembros del SEM es alcanzar los más altos rangos, respaldados por una larga trayectoria profesional, una dedicación demostrada en los procesos de ascenso y, sobre todo, por el constante escrutinio público al que se someten en cada representación, ante connacionales, autoridades extranjeras y personalidades internacionales. En cada acto, en cada palabra, en cada decisión, los miembros del SEM representan a México.

Fuente: El Heraldo de México