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23 de junio de 2025 a las 11:25
Desmintiendo el mito: migrantes y seguridad
La creencia de que los inmigrantes latinos en Estados Unidos son más propensos a la delincuencia que la población nativa es una narrativa persistente, pero errónea. Un análisis profundo de la situación, respaldado por datos concretos, revela una realidad muy diferente. Lejos de ser una amenaza para la seguridad, los inmigrantes, en particular los latinos, a menudo demuestran una remarkable inclinación hacia el respeto a la ley y la búsqueda de una vida mejor a través del trabajo honesto.
Estudios exhaustivos, como "The Incarceration Gap Between Immigrants and the US-born", que abarca un impresionante período de 150 años, demuestran que los inmigrantes históricamente han tenido una menor propensión a la actividad delictiva que los nacidos en Estados Unidos. Esta tendencia se acentúa a partir de 1960, donde la probabilidad de encarcelamiento para los inmigrantes es significativamente menor, incluso considerando factores socioeconómicos como la edad, el origen étnico, los ingresos y el nivel educativo, que tradicionalmente se asocian con una mayor incidencia delictiva. De hecho, los inmigrantes tienen un 60% menos de probabilidades de ser encarcelados que los hombres nacidos en Estados Unidos, y un 30% menos que los hombres blancos nacidos en el país. Es crucial destacar que, en el caso específico de los mexicanos y centroamericanos, los encarcelamientos desde 2005 se deben mayoritariamente a infracciones migratorias, no a delitos violentos.
El informe "Debunking the Myth of Immigrants and Crime" refuerza esta perspectiva al demostrar que, tanto a nivel local como nacional, un aumento en la proporción de inmigrantes, tanto regulares como irregulares, se correlaciona con una disminución en las tasas de criminalidad. Este dato contradice la percepción errónea de que una mayor presencia de inmigrantes conlleva un aumento de la delincuencia.
Además, el Sistema Nacional de Reporte de Incidentes Basados en Datos (NIBRS) ofrece una visión detallada de la distribución de la delincuencia por raza y etnia en Estados Unidos. Aunque no distingue entre inmigrantes y nativos, revela una correlación proporcional entre la representación poblacional de blancos y latinos y su participación en actividades delictivas. La proporción de 3 a 1 entre la población blanca (57.3%) y la latina (19.5%) se refleja en la comisión de delitos, con los blancos representando el 44.2% y los latinos el 15.2%. Es más, la distribución de delitos no violentos y de alto impacto es similar en ambos grupos, con un 75% para los primeros y un 25% para los segundos.
Estos datos convergen en una conclusión inequívoca: estigmatizar a los inmigrantes, especialmente a los latinos, como más propensos a la delincuencia es una falacia. La gran mayoría de los inmigrantes que llegan a Estados Unidos, incluso de forma irregular, buscan oportunidades de trabajo y una vida mejor, no involucrarse en actividades delictivas. Valoran la oportunidad de superarse y respetan las leyes del país que los acoge. Es fundamental combatir la desinformación y promover una comprensión más precisa de la realidad de la inmigración, basada en datos y evidencia, no en prejuicios. La contribución de los inmigrantes a la sociedad estadounidense es innegable, y su búsqueda de una vida mejor debe ser reconocida y apoyada, no criminalizada.
Fuente: El Heraldo de México