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23 de junio de 2025 a las 11:20

Anulado: Gol fantasma en la Copa Oro

La tensión se palpaba en el aire del Allegiant Stadium. Dos estrategas mexicanos, curtidos en mil batallas, frente a frente. Javier Aguirre, al mando del Tri, y Miguel Herrera, liderando a una Costa Rica con sed de revancha. El escenario estaba listo para un duelo táctico de alto voltaje, un choque de estilos que prometía emociones, pero que finalmente se decantó por la cautela y el estudio minucioso del rival. El marcador, inamovible en el 0-0, reflejó solo una parte de la historia. La verdadera batalla se libró en el banquillo, en el silencioso intercambio de miradas y en las sutiles modificaciones que ambos técnicos implementaron a lo largo del encuentro.

Aguirre, con su característico pragmatismo, optó por una formación inusual, sacrificando la potencia ofensiva en aras de un mayor control del mediocampo. Un solitario Raúl Jiménez en punta, respaldado por una línea de volantes compacta y disciplinada, evidenciaba la intención del "Vasco" de neutralizar el ímpetu costarricense. Herrera, por su parte, respondió con un planteamiento ordenado y aguerrido, cerrando espacios y dificultando la circulación del balón mexicano. El "Piojo", consciente de la superioridad individual del Tri, apostó por la solidez defensiva y la velocidad en las transiciones, buscando sorprender al contragolpe.

El resultado fue un partido trabado, con pocas ocasiones de gol y mucha fricción en la zona medular. La primera mitad transcurrió sin sobresaltos, con ambos equipos tanteándose mutuamente, sin arriesgar demasiado. El complemento mantuvo la misma tónica, con un juego cortado y previsible. La afición, que llenó las gradas del imponente estadio de Las Vegas, esperaba algo más, un destello de magia, una jugada individual que rompiera el equilibrio. Y ese momento pareció llegar en el minuto 89, cuando Santiago Giménez, con una acrobática chilena, envió el balón al fondo de las redes. La euforia duró apenas unos segundos, el tiempo que tardó el árbitro en anular el gol por un ajustado fuera de juego. La desilusión se apoderó de los presentes, que despidieron con abucheos el empate sin goles.

Más allá de la polémica arbitral, el 0-0 le sirvió a México para asegurar el primer puesto del Grupo A, gracias a una mejor diferencia de goles. El objetivo inicial se cumplió, pero las dudas persisten. La falta de contundencia en ataque sigue siendo la principal preocupación de una afición que exige más de su selección. El camino hacia el Mundial de 2026 es largo, pero el tiempo apremia. Aguirre tiene la difícil tarea de encontrar la fórmula que permita al Tri desplegar todo su potencial ofensivo sin descuidar la solidez defensiva. El próximo desafío será Arabia Saudita en cuartos de final, una prueba de fuego para un equipo que busca recuperar la confianza y el buen juego. ¿Logrará el "Vasco" encontrar la llave del éxito? El futuro del Tri en la Copa Oro, y más allá, depende de ello. La afición, expectante, espera respuestas.

Fuente: El Heraldo de México