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22 de junio de 2025 a las 03:05

Oso negro muere atropellado en NL

La tragedia ha teñido de luto la Carretera Nacional en Montemorelos, Nuevo León. La mañana del viernes, el cuerpo sin vida de un oso negro adulto yacía sobre el camellón central, a la altura del acceso al Bioparque Estrella, un sombrío recordatorio del creciente conflicto entre la expansión urbana y la vida silvestre. Este lamentable incidente, confirmado por Protección Civil local y personal de Parques y Vida Silvestre, se suma a una preocupante lista de avistamientos de osos en la zona, que ha dejado a la comunidad local en estado de alerta.

El oso, un macho adulto de la especie Ursus americanus sin chip de identificación, fue trasladado a una Unidad de Manejo Ambiental (UMA) para su disposición final, conforme a la normativa ambiental vigente. Sin embargo, la imagen del animal inerte en medio de la carretera permanece grabada en la memoria colectiva, un símbolo de la fragilidad de la fauna ante el avance implacable del desarrollo humano.

La creciente presencia de estos majestuosos animales en zonas urbanas no es un fenómeno aislado. A finales de 2024, Protección Civil estatal reportó al menos 196 avistamientos de osos negros, concentrándose principalmente en municipios como Monterrey, San Pedro, Santiago, Bustamante, Cerralvo y Villaldama, dibujando un mapa de la interacción, a menudo conflictiva, entre el hombre y la naturaleza.

Expertos señalan que el periodo comprendido entre junio y noviembre es crucial para entender este fenómeno. Durante estos meses, los osos entran en un estado de hiperfagia, un proceso biológico natural que los impulsa a consumir grandes cantidades de alimento para prepararse para el letargo invernal. Esta necesidad imperiosa de alimentarse los obliga a abandonar la seguridad de su hábitat natural en las montañas y aventurarse en áreas urbanas, en busca de sustento, un viaje peligroso que, en ocasiones, como esta, termina en tragedia.

La Sierra de Rayones, imponente y majestuosa, se erige como el hogar natural de estos animales. Desde sus laderas, los osos descienden, impulsados por el instinto de supervivencia, hacia un mundo desconocido y hostil, donde el rugir de los motores y el asfalto implacable se convierten en amenazas letales.

Ante esta situación, Protección Civil de Nuevo León hace un llamado a la población a mantener la calma en caso de un encuentro con un oso. Evitar llamar la atención del animal es crucial, así como seguir las recomendaciones de seguridad establecidas para minimizar el riesgo de un encuentro peligroso. La convivencia pacífica entre el hombre y la naturaleza es posible, pero requiere de conciencia, respeto y una actitud responsable por parte de todos.

La muerte de este oso en Montemorelos no debe ser en vano. Debe servir como un llamado a la reflexión, un impulso para fortalecer las estrategias de conservación y promover una cultura de coexistencia que garantice la supervivencia de estas magníficas criaturas y la preservación del equilibrio natural. El futuro de nuestros ecosistemas depende de ello.

Fuente: El Heraldo de México