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22 de junio de 2025 a las 22:20

El tiempo ideal de espera para ducharse tras el deporte

Imagina la escena: has terminado una intensa sesión de spinning, la música aún retumba en tus oídos, sientes el calor del esfuerzo recorrer tu cuerpo y las gotas de sudor deslizándose por tu frente. Tu primer instinto es correr a la ducha para refrescarte. Sin embargo, detener ese impulso y esperar unos minutos puede marcar la diferencia entre una recuperación óptima y posibles molestias.

Aunque la sensación de agua fresca sobre la piel acalorada parezca irresistible, interrumpir bruscamente el proceso natural de enfriamiento del cuerpo tras el ejercicio puede tener consecuencias inesperadas. El doctor José Manuel Felices, radiólogo y profesor universitario, advierte sobre los riesgos de ducharse inmediatamente después del entrenamiento. Durante la actividad física, nuestro cuerpo experimenta un aumento de temperatura, los vasos sanguíneos se dilatan para facilitar la circulación y el sudor emerge como un mecanismo de refrigeración. Al entrar en contacto con el agua fría, especialmente si la ducha es con agua caliente, se produce una vasoconstricción repentina que puede provocar mareos, sensación de desmayo e incluso bajadas de tensión.

El cuerpo, como una máquina perfectamente engrasada, necesita su tiempo para volver a su estado basal. Ese proceso de enfriamiento gradual, que se manifiesta a través del sudor, es fundamental para regular la temperatura corporal y permitir que el sistema circulatorio se recupere del esfuerzo. Interrumpirlo con una ducha prematura puede generar una sensación de calor persistente, sudoración prolongada incluso después del baño y una sensación general de malestar.

Esperar al menos 15 minutos después del entrenamiento, como recomienda el Dr. Felices, permite que el sudor cumpla su función refrigerante y protectora. Muchos desconocen que el sudor, además de regular la temperatura, tiene un pH ligeramente ácido que actúa como una barrera protectora contra bacterias y otros microorganismos. Ducharse inmediatamente, sobre todo con jabones fuertes o alcalinos, elimina esta capa protectora natural, dejando la piel vulnerable a irritaciones, resequedad e incluso infecciones. Por ello, es fundamental optar por jabones suaves o neutros y esperar el tiempo necesario para que el cuerpo recupere su equilibrio natural antes de la ducha.

Este periodo de espera, lejos de ser una pérdida de tiempo, es una inversión en tu bienestar. Puedes aprovechar esos 15 minutos para realizar estiramientos suaves, rehidratarte con agua o una bebida isotónica y permitir que tu cuerpo se relaje gradualmente.

La ducha post-entrenamiento sigue siendo un ritual esencial para la higiene y la recuperación. Sin embargo, la clave está en el timing. Un breve descanso antes de entrar al baño no solo te ayudará a evitar posibles molestias, sino que también protegerá tu piel, optimizará tu recuperación y te permitirá disfrutar plenamente de la sensación de bienestar que proporciona una ducha refrescante después de un buen entrenamiento. Recuerda, la paciencia es una virtud, incluso en la ducha.

Fuente: El Heraldo de México