22 de junio de 2025 a las 23:00
Atlántico en alerta: ¿Nueva amenaza ciclónica?
La inmensidad del Atlántico se agita una vez más. A miles de kilómetros de las costas de Quintana Roo, una zona de baja presión susurra promesas de tormenta, un presagio que, aunque aún tenue con un 20% de probabilidad de desarrollo ciclónico para este domingo 22 de junio, mantiene en vilo a los meteorólogos y a las comunidades costeras. La Comisión Nacional del Agua (Conagua), con la mirada fija en el horizonte, monitorea constantemente este embrión de furia climática, ubicado a la impresionante distancia de 3,160 kilómetros, una lejanía que, sin embargo, no aminora la cautela.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN), con su red de instrumentos y expertos, analiza minuciosamente el lento desplazamiento de esta zona de baja presión hacia el noreste, calculando una ventana de siete días para su posible transformación en un ciclón tropical. Siete días que se sienten como una eternidad, siete días en los que la incertidumbre se mezcla con la preparación, siete días para repasar los protocolos de seguridad, asegurar las viviendas y revisar las provisiones. El Atlántico, vasto e impredecible, nos recuerda una vez más el poder de la naturaleza.
La imagen compartida por el SMN, con sus espirales de nubes capturadas desde el espacio, nos ofrece una perspectiva asombrosa de la magnitud del fenómeno. Una imagen que, a pesar de su belleza, contiene la fuerza latente de la naturaleza, un recordatorio de nuestra vulnerabilidad ante su poderío. Este potencial ciclón nos hace reflexionar sobre la temporada de huracanes que apenas comienza, una temporada que ya ha visto nacer cinco ciclones, dos de los cuales alcanzaron la categoría de huracán al tocar tierra. El recuerdo de Érick, con su imponente categoría 4, aún perdura en la memoria colectiva, especialmente en las costas de Guerrero y Chiapas, donde su furia dejó una huella imborrable.
Este 2025, el Atlántico parece decidido a mostrar su carácter desde los primeros días de junio. Esta zona de baja presión, la primera en formarse en la temporada, nos recuerda las previsiones del SMN y de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica), previsiones que nos instan a estar preparados, a conocer los nombres que se les asignarán a estas futuras tormentas, huracanes o ciclones, nombres que, aunque aparentemente inocuos, pueden llegar a representar una amenaza real.
Más allá de las estadísticas y las predicciones, es crucial recordar la importancia de la prevención. Informarse a través de fuentes oficiales, tener un plan de emergencia familiar, y seguir las indicaciones de las autoridades son medidas fundamentales para protegernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos. El Atlántico, con su belleza y su poder, nos exige respeto y preparación. Mantengámonos vigilantes, mantengámonos informados, mantengámonos unidos. La temporada de huracanes apenas comienza.
Fuente: El Heraldo de México