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23 de junio de 2025 a las 02:55

AlertaCDMX: Lluvias inundan la capital

La tarde del 22 de junio se convirtió en una prueba para la infraestructura de la Ciudad de México, cuando un intenso aguacero desató el caos en diversas zonas de la capital. No se trató de una simple lluvia, sino de un verdadero diluvio que transformó calles y avenidas en ríos improvisados, poniendo a prueba la capacidad de desagüe de la ciudad y la paciencia de sus habitantes.

El corazón de la ciudad, normalmente vibrante y bullicioso, se vio afectado por importantes encharcamientos. Bajo los puentes del Viaducto, en puntos clave como Fray Servando Teresa de Mier y la Calzada de Tlalpan, el agua se acumuló rápidamente, creando una trampa para los automovilistas que se vieron obligados a navegar con cautela entre las inundaciones. La escena se repitió en el cruce de José Tomás Cuéllar y San Antonio Abad, en la frontera entre las colonias Centro y Obrera, donde el tráfico se paralizó por completo, generando un efecto dominó que se extendió a las calles aledañas.

Más allá del centro, la furia de la naturaleza también se hizo sentir. En la elegante colonia Condesa y en la moderna Anáhuac, la lluvia no solo inundó las calles, sino que también derribó árboles de imponente tamaño. Un ejemplar de varios metros de altura sucumbió a la fuerza del viento y la lluvia en plena Avenida Ejército Nacional, creando una escena de asombro y preocupación entre los transeúntes. En la colonia Doctores, una barda se desplomó, afortunadamente sin causar heridos, pero dejando una huella visible del poder destructivo de la tormenta.

El poniente de la ciudad, conocido por sus zonas residenciales de alto standing, no escapó a la furia del temporal. Lomas Altas, Lomas de Chapultepec y Polanco, especialmente en la intersección de Gandhi y Reforma, se convirtieron en un espejo gigante, reflejando el cielo gris y la angustia de los conductores atrapados en el tráfico. La imagen de los coches avanzando lentamente entre las aguas, con las luces encendidas como pequeños faros en la niebla, se volvió un símbolo de la vulnerabilidad de la ciudad ante la fuerza de la naturaleza.

Anillo Periférico y Prolongación Ingenieros Militares, en la colonia Periodista, también sufrieron las consecuencias del aguacero. La anegación en esta importante vía de comunicación requirió la intervención de los cuerpos de emergencia, que trabajaron arduamente para restablecer el flujo vehicular y auxiliar a los afectados. La situación se volvió crítica, demostrando la necesidad de una infraestructura más robusta y preparada para enfrentar este tipo de contingencias.

Las autoridades capitalinas, a través de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, emitieron alertas a la población, advirtiendo sobre la persistencia de las lluvias fuertes a muy fuertes, acompañadas de chubascos e incluso actividad eléctrica. Se instó a la ciudadanía a mantenerse informada y tomar precauciones, especialmente en las alcaldías Milpa Alta y Tláhuac, donde se pronosticaron las precipitaciones más intensas. La ciudad, empapada y conmocionada, esperaba el fin del temporal, consciente de la necesidad de aprender de esta experiencia y prepararse para los desafíos climáticos que el futuro pueda deparar. La pregunta que queda en el aire es: ¿Estamos realmente preparados para enfrentar la furia de la naturaleza en una ciudad tan vulnerable como la Ciudad de México?

Fuente: El Heraldo de México