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20 de junio de 2025 a las 09:20

TikTok: ¿El último clavo en el ataúd de las noticias?

La profecía de Umberto Eco, lamentablemente, parece cumplirse ante nuestros ojos. Ya no se busca la verdad, sino la validación emocional. El Digital News Report 2025 del Instituto Reuters nos muestra un panorama mediático fragmentado, donde la información se atomiza en un torbellino de videos cortos, opiniones viscerales y algoritmos que nos encierran en nuestras propias cámaras de eco. El periodismo tradicional, ese bastión de la verificación y el análisis, se ve relegado a un segundo plano, eclipsado por la inmediatez y la superficialidad de las redes sociales.

El dato del 65% de consumo de noticias a través de video es alarmante, pero aún más lo es el 40% que confiesa evitarlas activamente. ¿Qué nos dice esto sobre la confianza en la información que circula? El hartazgo es palpable, la desconfianza se ha enquistado en la sociedad. Y en ese vacío, surgen los "creadores de contenido", figuras híbridas que, con una mezcla de carisma y oportunismo, capturan la atención de un público ávido de narrativas sencillas y emociones fuertes. En Latinoamérica, este fenómeno se intensifica. Brasil, Perú, Colombia… países donde la inmediatez de TikTok y YouTube se impone a la labor pausada y reflexiva del periodismo tradicional. Lo que antes requería investigación, edición y verificación, ahora se resume en un filtro de Instagram.

Se nos vende la idea de una democratización del acceso a la información, pero la realidad es mucho más compleja. La aparente pluralidad esconde una profunda fragmentación. Nos encerramos en burbujas ideológicas, alimentadas por algoritmos que nos muestran solo lo que queremos ver, lo que confirma nuestros prejuicios. La inteligencia artificial, lejos de ser la panacea, reproduce y amplifica estos sesgos, convirtiéndose en un cómplice involuntario de la desinformación. Si bien los chatbots ofrecen respuestas rápidas, el informe del Instituto Reuters subraya la preocupación por su falta de precisión y transparencia. ¿De qué sirve la velocidad si la información es errónea?

Estamos ante una crisis no solo tecnológica, sino epistemológica. El modelo de la verdad verificada, pilar del periodismo moderno, se tambalea ante el embate del "me gusta", el scroll infinito y la opinión viralizada. La política, antes debatida en congresos y editoriales, ahora se dirime en transmisiones en vivo de Instagram, poniendo en jaque el mismo pacto democrático.

El periodismo se encuentra en una encrucijada. Debe transformarse para sobrevivir, pero no puede hacerlo a ciegas. Subirse al tren de la IA y el engagement sin un marco ético es un camino peligroso. No se trata de competir con TikTok, sino de recuperar la esencia del oficio: la credibilidad. La apuesta debe ser por la calidad, la verificación y el análisis riguroso. Solo así el periodismo podrá recuperar la confianza de un público hastiado de la superficialidad y la desinformación. El reto es enorme, pero la responsabilidad es aún mayor.

Fuente: El Heraldo de México