20 de junio de 2025 a las 09:15
¿Quiénes mueven los hilos?
La transformación de la solidaridad en envidia: un análisis de la sociedad mexicana actual
México, crisol de culturas y refugio para quienes buscan un nuevo comienzo, se ha caracterizado históricamente por su calidez y la fraternidad entre sus habitantes. Hemos acogido a inmigrantes de diversas naciones, quienes, maravillados por la riqueza cultural y natural de nuestro país, han contribuido a tejer el vibrante tapiz de nuestra identidad. Testigos hemos sido de la admirable solidaridad entre comunidades extranjeras: judíos, libaneses, españoles, todos tejiendo redes de apoyo mutuo, impulsando el crecimiento económico y fortaleciendo el tejido social. Su ejemplo nos invita a reflexionar sobre nuestro propio comportamiento como mexicanos.
¿Qué ha ocurrido en los últimos años que nos ha llevado a asemejarnos a cangrejos en una pecera, impidiendo el ascenso de nuestros compatriotas? La sombra de la envidia se cierne sobre nuestras ciudades, donde el triunfo del vecino se convierte en una afrenta personal, el logro del conocido en una herida abierta, y el éxito ajeno en una corrosiva frustración. ¿Hemos olvidado la solidaridad que nos caracterizaba? ¿Dónde quedó la fraternidad que nos unía?
Es fácil señalar a la clase política como la raíz de todos nuestros males, pero la responsabilidad también recae en nosotros. Hemos caído en las garras de la soberbia, la altivez y la arrogancia, abandonando la humildad que distinguía a nuestros antepasados. Nos hemos transformado en un pueblo dividido, polarizado, enfrascado en una lucha intestina donde las diferencias ideológicas se convierten en insultos y descalificaciones. "Chairo", "fifí", "idiota", "imbécil", son solo algunos de los epítetos que se lanzan como dardos envenenados, profundizando las heridas de una nación fragmentada.
Urge un alto en el camino, un momento de introspección para "resetearnos" y recuperar los valores que nos definían como mexicanos. Es necesario emular la capacidad de las máquinas, de volver a su estado original, para desprendernos de la carga negativa que nos agobia. Las columnas políticas suelen centrarse en las figuras de poder, pero es crucial que reflexionemos sobre el poder que reside en cada uno de nosotros, ese poder que debemos recuperar para sanar a nuestro país.
La unidad es la clave para trascender las divisiones y construir un futuro próspero. Dejemos de lado las ideologías, los partidos políticos, y la manipulación de los poderosos. Recordemos que, por encima de todo, somos mexicanos. ¿Necesitamos que el mensaje sea más claro? Abandonemos el rol de títeres y unámonos en la construcción de una nación donde la solidaridad, la fraternidad y el respeto sean los pilares fundamentales.
Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, un ejemplo de liderazgo femenino nos inspira. En Barcelona, Cristina Vallejo ha sido elegida decana del Ilustre Colegio de la Abogacía, convirtiéndose en la tercera mujer en dirigir esta prestigiosa institución. Más de 24 mil abogados colegiados han depositado su confianza en esta reconocida jurista catalana, amiga de México, demostrando que la capacidad y el liderazgo no conocen fronteras. Su triunfo es un recordatorio de que la unión y el trabajo conjunto son la clave para alcanzar grandes logros.
Fuente: El Heraldo de México