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20 de junio de 2025 a las 07:05

¡Justicia para el niño corredor de Papantla!

La indignación recorre las calles de Papantla, Veracruz, tras la detención arbitraria de un menor de edad el pasado 16 de junio. Un acto que ha levantado ampollas entre la comunidad y ha puesto en el ojo del huracán a la Policía Municipal. Las imágenes, captadas por vecinos y difundidas rápidamente a través de redes sociales, muestran la cruda realidad: un joven sometido, esposado, víctima de una intervención policial que, según las autoridades, se justificó por el simple hecho de que el menor “iba corriendo”. Un argumento que no solo resulta insuficiente, sino que roza lo absurdo y pone en tela de juicio los protocolos de actuación de las fuerzas del orden.

El video, que se ha viralizado en plataformas como Twitter y Facebook, muestra la desproporcionada reacción de los agentes, quienes actuaron con una fuerza que parece injustificada ante la supuesta "falta" cometida por el adolescente. La indignación de los testigos presenciales es palpable en las grabaciones, donde se escuchan voces que cuestionan el proceder de los uniformados y exigen una explicación. La falta de transparencia y la ausencia de un motivo claro para la detención alimentan las sospechas de un abuso de poder por parte de quienes deberían velar por la seguridad ciudadana.

El Ayuntamiento de Papantla, ante la presión social y la viralización del incidente, emitió un comunicado dos días después, el 18 de junio. En él, se escudan en "protocolos establecidos" y en una supuesta "intervención preventiva" solicitada por no se sabe quién. Un comunicado que, lejos de aclarar la situación, genera más interrogantes. ¿Qué tipo de "solicitud" justifica la detención de un menor por correr? ¿Cuáles son esos "protocolos establecidos" que permiten semejante actuación? La vaguedad del comunicado no hace más que alimentar la desconfianza hacia la versión oficial.

Si bien el Ayuntamiento asegura que el menor fue entregado a su padre minutos después, y que se respetaron sus derechos, las imágenes hablan por sí solas. La violencia ejercida, la humillación pública y el trauma emocional que una situación así puede generar en un adolescente no se borran con un simple comunicado.

Este incidente no es un caso aislado. Representa la preocupante realidad que viven muchas comunidades en México, donde la actuación de las fuerzas de seguridad es cuestionada y la impunidad parece ser la norma. La necesidad de una reforma policial profunda, que priorice el respeto a los derechos humanos y la rendición de cuentas, es más urgente que nunca. La sociedad exige transparencia, justicia y un compromiso real por parte de las autoridades para erradicar este tipo de abusos. El caso del menor detenido en Papantla debe servir como un llamado de atención para que se implementen mecanismos efectivos de control y se garantice que la seguridad ciudadana no se convierta en un pretexto para la violación de derechos fundamentales.

La pregunta que queda en el aire es: ¿cuántos casos similares ocurren a diario sin ser grabados y difundidos en redes sociales? La respuesta, probablemente, es escalofriante. Es responsabilidad de todos, como sociedad, exigir justicia y no permitir que este tipo de abusos queden impunes. La lucha por un México más justo y seguro comienza con la defensa de los derechos de los más vulnerables.

Fuente: El Heraldo de México