21 de junio de 2025 a las 00:50
Alerta en CDMX: Lluvias torrenciales causan estragos
La ciudad se ha sumido en una penumbra inquietante. Un manto gris, denso y preñado de agua, ha cubierto el cielo de la capital, anticipando un diluvio que amenaza con desatar el caos. Pareciera que las nubes, cargadas de una furia contenida, se preparan para descargar su ira sobre nosotros. La luz del día se filtra tímidamente a través de esta cortina acuosa, creando una atmósfera espectral que recuerda a las escenas más dramáticas del cine cataclísmico. No es el fin del mundo, pero la tensión en el aire es palpable. Se percibe en el silencio expectante de las calles, en el apresurado caminar de los transeúntes que buscan refugio, en el ulular del viento que presagia la inminente tempestad.
Las redes sociales se han convertido en un hervidero de imágenes y videos que documentan el avance de este fenómeno meteorológico. Desde diferentes puntos de la ciudad, los ciudadanos comparten instantáneas de un cielo ominoso, de calles que comienzan a inundarse, y del impresionante espectáculo que ofrece la naturaleza en su estado más crudo. La etiqueta #LluviaCDMX se ha convertido en tendencia, un testimonio colectivo de la ansiedad que se respira ante la inminente llegada del agua.
Las autoridades, conscientes de la magnitud de la situación, han activado la Alerta Amarilla, una llamada a la precaución, una invitación a prepararse para lo que se avecina. La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil ha emitido una serie de recomendaciones para mitigar los posibles efectos de las fuertes lluvias. Consejos prácticos, pero vitales: portar paraguas e impermeables, limpiar las coladeras para evitar inundaciones, evitar transitar por zonas de riesgo… Pequeñas acciones que pueden marcar la diferencia entre la seguridad y el peligro.
Pero más allá de las medidas preventivas, esta situación nos invita a reflexionar sobre nuestra vulnerabilidad ante las fuerzas de la naturaleza. Nos recuerda que, a pesar de nuestros avances tecnológicos y nuestras grandes urbes, seguimos estando a merced de los elementos. La ciudad, que habitualmente palpita con el ritmo frenético de la vida moderna, hoy se encuentra en un compás de espera, conteniendo la respiración ante la inminente llegada de la tormenta.
¿Será esta una simple lluvia pasajera o el preludio de un fin de semana caótico? Solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, la ciudad se prepara para afrontar la furia del cielo, con la esperanza de que la calma retorne pronto y el sol vuelva a brillar sobre las calles aún húmedas de la capital. Y en medio de la incertidumbre, surge la solidaridad, la preocupación por el prójimo, la necesidad de estar unidos ante la adversidad. Porque en momentos como estos, es cuando la verdadera esencia de una comunidad se pone a prueba.
Fuente: El Heraldo de México