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19 de junio de 2025 a las 09:30

Prepárate para el Mundial

A escasos 360 días del pitazo inicial del Mundial 2026, una fría realidad nos congela la sangre futbolera: el silencio. Un silencio ensordecedor que contrasta con la algarabía que debería reinar en un país tricampeón mundialista, a punto de recibir, por tercera vez en su historia, la fiesta más grande del fútbol. Calles sin adornos, pantallas sin anuncios, marcas sin campañas, patrocinadores sin activaciones… ¿dónde está la euforia que debería estar desbordándose a estas alturas? ¿Acaso nos hemos olvidado de la inminente llegada del torneo más esperado?

El reloj avanza inexorablemente, marcando cada día que nos separa del evento, pero en lugar de acelerar nuestros corazones, parece que silencia aún más el ambiente. El fútbol, parte integral de nuestra identidad, se encuentra extrañamente ausente. La pasión que normalmente nos inflama, que nos une, que nos hace vibrar, parece haberse diluido en un mar de indiferencia.

La magnitud del evento, compartido entre tres naciones –Estados Unidos, México y Canadá–, debería multiplicar la emoción. Si bien México solo albergará partidos en tres sedes –Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey–, la sola idea de ver rodar el balón en el mítico Estadio Azteca, el “Coloso de Santa Úrsula”, debería ser suficiente para encender la llama de la ilusión. Pero la realidad es otra. La incertidumbre, como una densa niebla, lo cubre todo.

¿Dónde están las estrategias del Gobierno Federal? ¿Qué planes se han trazado para garantizar la seguridad, la movilidad, la logística de un evento de esta envergadura? Las interrogantes flotan en el aire, sin respuestas concretas. La develación de un par de relojes con la cuenta regresiva parece ser el único gesto visible de cara a la justa mundialista. Un gesto insuficiente, casi simbólico, ante la magnitud del evento.

La tensa relación política y diplomática entre México y Estados Unidos añade otra capa de complejidad al panorama. Las políticas del presidente estadounidense y las respuestas de su homólogo mexicano generan un clima de incertidumbre que se proyecta sobre el Mundial. ¿Cómo se blindará un evento que traspasa fronteras en un contexto de tensiones internacionales? ¿Qué protocolos de seguridad se implementarán? ¿Qué grado de coordinación existe realmente entre los tres países anfitriones? La fiesta es global, sí, pero ¿quiénes serán realmente bienvenidos? Las recientes restricciones migratorias impuestas por el gobierno estadounidense añaden un matiz preocupante a estas preguntas.

Como aficionados, deberíamos estar experimentando una mezcla de emoción, expectativa, incertidumbre deportiva… pero a 365 días del Mundial, lo que prevalece es el escepticismo, el silencio y la sensación de que algo importante se nos está escapando. Ni siquiera las marcas tradicionalmente ligadas al fútbol, como las refresqueras, las cerveceras o las grandes firmas de indumentaria deportiva, han dado señales de vida. ¿Por qué este Mundial, tan grande, tan trascendental, nos resulta tan ajeno?

¿Será esta la nueva normalidad de los mundiales compartidos? ¿Es este el futuro de la fiesta más grande del fútbol: la dispersión, la falta de un centro gravitacional que concentre la pasión y el entusiasmo? Si México, un país con una profunda tradición futbolera, no logra encender la chispa a un año del evento, ¿qué podemos esperar del Mundial 2030, con seis países –Uruguay, Argentina, Paraguay, España, Portugal y Marruecos– como anfitriones? La descentralización del Mundial podría estar erosionando la esencia misma de lo que lo hacía único: la emoción palpable, el sentido de pertenencia, el orgullo de ser el epicentro de un evento global.

Hoy, México parece un invitado más, casi desinteresado, en lugar de un anfitrión vibrante y orgulloso. La pregunta queda abierta: ¿ustedes sienten que falta un año para la Copa del Mundo en México? ¿Qué les gustaría ver, sentir, vivir antes de que llegue ese momento? ¿O acaso estamos presenciando una transformación inevitable en la forma de vivir los mundiales? Los leo.

Fuente: El Heraldo de México