19 de junio de 2025 a las 20:00
Peligro viral: Niño en barra de Starbucks
La escena, capturada en un video viral de apenas 18 segundos, ha desatado una oleada de comentarios y controversia en redes sociales. Un niño, de no más de tres años, camina sobre la barra de un Starbucks, el mostrador donde se preparan y entregan las bebidas, ante la aparente indiferencia de su padre. Mientras el pequeño recorre la superficie, un repartidor espera pacientemente su pedido, testigo involuntario de la situación. El niño parece interactuar con su padre, quien le responde sin corregir su comportamiento. Segundos después, el padre lo alza en brazos, continuando la espera de su orden.
Lo que ha encendido el debate no es tanto la acción del niño, sino la pasividad del padre. ¿Debió reprenderlo y bajarlo de la barra, un espacio destinado a la manipulación de alimentos? ¿O su silencio fue producto de la vergüenza o la incomodidad ante la mirada de los demás clientes? Las opiniones se dividen. Algunos argumentan que el padre debió intervenir de inmediato, estableciendo límites y previniendo posibles accidentes o la contaminación del área de trabajo. Otros, en cambio, minimizan el incidente, alegando que se trató de una travesura infantil de corta duración y que la reacción del padre, aunque cuestionable, no merece la magnitud de las críticas recibidas.
El video ha puesto sobre la mesa la compleja dinámica entre la crianza, el espacio público y el juicio social. ¿Hasta qué punto la responsabilidad recae en los padres y cuándo en el propio establecimiento? Algunos usuarios incluso señalan la responsabilidad del personal del Starbucks, preguntándose por qué ningún empleado intervino para pedir al padre que bajara al niño de la barra. La aparente inacción del personal añade otra capa de complejidad al debate, planteando interrogantes sobre los protocolos de higiene y seguridad en estos establecimientos.
La viralización del video ha generado una cascada de reacciones, desde la indignación y la crítica hasta la comprensión e incluso la justificación. Comentarios como "¿Por qué el trabajador no le dice nada?" o "En unos años, el padre estará sobornando a la policía…" reflejan la polarización de las opiniones. Otros, como "Sí está super mal, pero te hubieras parado a decirle" o "Todos le echan la culpa al niño, pero ahí llegó porque lo puso el adulto", apuntan a la responsabilidad compartida y a la necesidad de analizar el contexto antes de emitir juicios. La pregunta "¿Y el personal está pintado?" cuestiona la pasividad de los empleados del establecimiento y su rol en la prevención de situaciones similares. El debate continúa abierto, generando una reflexión sobre los límites de la permisividad, la responsabilidad parental y el papel de los espacios públicos en la formación de los niños. ¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Consideras que la reacción del padre fue la adecuada o crees que debió actuar de otra manera? Comparte tu punto de vista y únete a la conversación.
Fuente: El Heraldo de México