19 de junio de 2025 a las 23:50
Niña de 11 años huye en autobús
La tarde del jueves 19 de junio se tiñó de angustia en Monterrey. Una niña de tan solo 11 años, tras llegar a su escuela, la Primaria "Abraham Lincoln" en la colonia Residencial Lincoln, decidió no entrar. Las imágenes que nos llegan hablan de una pequeña sentada en una banca fuera del plantel, sola, con la mirada perdida en algún punto indefinido. Una maestra, con la vocación y la preocupación que caracteriza a los docentes, se acercó a ella intentando comprender su situación, brindarle apoyo, pero la niña, presa del miedo o quizá de una determinación aún mayor, emprendió la huida.
Este acto, aparentemente simple, desató una cadena de eventos que movilizó a las autoridades de la ciudad. La maestra, alertada por la inusual conducta de la menor, no dudó en contactar a la Secretaría de Seguridad de Monterrey. De inmediato, se activó un operativo de búsqueda. La descripción de la niña corrió como pólvora entre las unidades de patrullaje: su edad, su vestimenta, cualquier detalle que pudiera ayudar a localizarla lo antes posible.
Mientras tanto, en la primaria "Abraham Lincoln", la incertidumbre reinaba. Directivos y el padre de la menor, quien llegó al plantel visiblemente preocupado, fueron entrevistados por las autoridades. Cada minuto que pasaba aumentaba la tensión. ¿Dónde estaba la niña? ¿Qué la había llevado a tomar esa decisión? Las preguntas se agolpaban en la mente de todos.
La búsqueda se extendió por las calles de Monterrey. Patrullas recorrían las avenidas, los agentes escudriñaban cada rincón, con la esperanza de encontrar a la pequeña sana y salva. La tarde avanzaba y la angustia crecía. Fue entonces, en un giro inesperado del destino, que la luz de la esperanza se encendió.
Un conductor de autobús, con la perspicacia que da la experiencia en las calles, observó a una joven desorientada a bordo de su unidad, en la avenida Ruiz Cortines y la calle Beta, en la colonia Villa de Cumbres. Recordando la alerta emitida por las autoridades, no dudó en contactarlos. La descripción coincidía. La niña había sido encontrada.
De inmediato, fue asegurada y trasladada a las instalaciones de la Secretaría de Seguridad. Allí, se le practicó un examen médico para confirmar su buen estado de salud, un alivio para todos los involucrados. Posteriormente, fue canalizada al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Monterrey, donde la esperaban Gabriela Oyervides, presidenta del organismo, e Ivonne Álvarez, directora del mismo. Ambas, con la sensibilidad y la experiencia que las caracteriza, se dispusieron a iniciar las investigaciones pertinentes para comprender las razones que llevaron a la niña a escapar, y sobre todo, para brindarle la protección y el apoyo necesario en estos momentos difíciles.
Este caso nos recuerda la importancia de la colaboración ciudadana y la rápida respuesta de las autoridades ante situaciones de emergencia. La solidaridad del conductor de autobús, la diligencia de la maestra y la eficiencia de la Secretaría de Seguridad fueron claves para el feliz desenlace de esta historia. Ahora, el foco está puesto en el bienestar de la menor y en garantizar que reciba la atención y el apoyo que necesita para superar esta experiencia. Queda pendiente la tarea de comprender las causas que la llevaron a huir, una labor que requiere sensibilidad, profesionalismo y un profundo compromiso con la protección de la infancia.
Fuente: El Heraldo de México