19 de junio de 2025 a las 04:25
Jalisco dice NO a la discriminación del Autismo.
Un cambio de paradigma se gesta en Jalisco. La nueva Ley de Autismo, presentada en el Congreso estatal, promete no ser un simple paliativo, sino una transformación profunda en la vida de las personas con autismo y sus familias. No se trata solo de inclusión, una palabra que a menudo se queda en la superficie, sino de atención integral, del acceso a la justicia que hoy se les niega, y de la construcción de una red de apoyo sólida y permanente. Imaginen un futuro donde el diagnóstico no sea una sentencia de aislamiento, sino la llave a un sistema de apoyo que abarca desde la infancia hasta la edad adulta.
La diputada Mónica Magaña, impulsora de esta iniciativa, ha enfatizado el carácter no partidista de la ley, presentándola como un compromiso de toda la legislatura para construir un Jalisco más inclusivo y justo. Un Jalisco donde los "colores" no dividen, sino que representan la diversidad y la riqueza de sus habitantes. Este enfoque integral busca romper con la inercia de las administraciones pasadas, garantizando que la ley trascienda sexenios y se convierta en una política pública de Estado.
Uno de los puntos más relevantes de la ley es el cuestionamiento del "cuestionario de oro" para el diagnóstico de autismo. Alejandra Aceves, miembro de la comunidad autista, ha señalado el sesgo de género presente en esta herramienta, que deja a muchas niñas sin diagnosticar, a pesar de las dificultades que puedan experimentar. Este punto crucial pone de manifiesto la necesidad de una evaluación más precisa y sensible a las particularidades de cada individuo, evitando así diagnósticos erróneos o tardíos que pueden tener consecuencias devastadoras. Aceves también ha destacado el componente genético del autismo, instando a las familias con un miembro diagnosticado a explorar su historial familiar, ya que la probabilidad de que otros familiares se encuentren dentro del espectro es considerablemente alta.
La presidenta del Congreso, Martha Arizmendi, ha reconocido la magnitud del desafío, recordando que al menos uno de cada 300 niños y niñas en Jalisco presenta algún grado de autismo. Sus palabras reflejan la necesidad urgente de sensibilizar a la sociedad y de promover la comprensión y la empatía hacia las personas con autismo y sus familias. El ejemplo de Zapopan, único municipio del país con dos centros de autismo, se alza como un faro de esperanza y un modelo a seguir para el resto del estado.
La ley no solo busca visibilizar a las personas con autismo, sino también garantizar sus derechos fundamentales y promover la corresponsabilidad social. La diputada Gabriela Cárdenas ha anunciado la creación de un fondo económico permanente para el autismo, un compromiso que busca asegurar la continuidad de los programas y servicios, independientemente de los cambios de gobierno. Este fondo representa una inversión en el futuro, una apuesta por la construcción de una sociedad más justa e inclusiva.
Maye Villa de Lemus, presidenta del DIF Jalisco, ha destacado que la ley es, ante todo, una declaración de principios. Un reconocimiento de la singularidad de cada persona dentro del espectro autista y un compromiso para brindarles el apoyo y las herramientas que necesitan para desarrollar su máximo potencial.
Finalmente, y quizás uno de los aspectos más trascendentales de esta ley, es el compromiso de brindar acompañamiento psicológico y acceso a la justicia a las personas con autismo. Hasta ahora, sus testimonios ante situaciones de abuso o discriminación a menudo eran ignorados o malinterpretados, generando revictimización y perpetuando la exclusión. La capacitación de funcionarios públicos y la profesionalización de los servicios de atención son clave para garantizar que las personas con autismo tengan acceso a la justicia y puedan ejercer plenamente sus derechos.
Esta nueva ley representa una oportunidad histórica para Jalisco. Una oportunidad para construir un futuro donde las personas con autismo sean reconocidas, valoradas y apoyadas en todas las etapas de su vida. Un futuro donde la inclusión no sea una promesa vacía, sino una realidad tangible.
Fuente: El Heraldo de México