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19 de junio de 2025 a las 17:20
Huida en moto termina en choque impactante
La adrenalina corría por sus venas, el viento azotaba su rostro y el rugido del motor era la única música que acompañaba su desesperada huida. En las calles de Santiago Tianguistenco, Estado de México, la tensión se palpaba en el aire. Una persecución, captada por una fría cámara de videovigilancia, se desarrollaba a una velocidad vertiginosa. El protagonista, un joven motociclista, jugaba una carrera contra el tiempo, contra la ley, y quizá, contra su propio destino. Vestido apenas con una playera blanca y jeans de mezclilla, sin casco que lo protegiera, se aferraba al manubrio de su motocicleta como si de ello dependiera su vida. La imprudencia, mezclada con la desesperación, pintaba un escenario precario.
Las luces intermitentes de una sirena se reflejaban en el asfalto, persiguiendo de cerca al motociclista. ¿Qué lo impulsaba a arriesgarlo todo? ¿Qué fantasmas huían con él en esa frenética carrera? Las preguntas flotan en el aire, tan densas como el polvo que levantaba la motocicleta a su paso. En menos de 30 segundos, la tragedia se materializó. Una camioneta estacionada, un roce aparentemente leve, y la física implacable hizo el resto. El joven salió disparado, un proyectil humano lanzado por la fuerza del impacto. La motocicleta, compañera de su huida, terminó destrozada sobre el asfalto, un espejo roto de la desesperación que la impulsaba.
El cuerpo del motociclista, tras el brutal impacto, quedó inmóvil. La mano se llevó a la espalda, un gesto reflejo del dolor agudo que le recorría el cuerpo. La incertidumbre se apodera de la escena. ¿Cuál es su estado de salud? ¿Sobrevivió a la caída? El video se corta abruptamente, dejando un silencio denso, poblado de interrogantes.
Las redes sociales, ese ágora moderna, se han convertido en el eco de la tragedia. La imprudencia del joven, la falta de casco, la velocidad excesiva, son el tema de debate. Muchos lamentan el accidente, condenan la temeridad, y recuerdan la importancia de la protección. Otros, en cambio, se preguntan por las razones que llevaron al joven a esa desesperada huida. ¿Era un delincuente escapando de la justicia? ¿O acaso una víctima de las circunstancias, acorralado por el miedo?
El video, testigo mudo del accidente, nos recuerda la fragilidad de la vida, la importancia de la prudencia, y el peso de las decisiones tomadas en segundos. Mientras tanto, en Santiago Tianguistenco, la historia del motociclista accidentado continúa, a la espera de un desenlace que aún se desconoce.
Fuente: El Heraldo de México