19 de junio de 2025 a las 03:55
Erick azota Oaxaca: Zicatela en vilo
La fuerza indomable de la naturaleza se cierne sobre la costa oaxaqueña. El Huracán Erick, ahora rugiendo con la potencia de una categoría 3, ha puesto en alerta máxima a los habitantes de la icónica playa Zicatela, en Puerto Escondido. El incesante golpeteo de las olas, cada vez más impetuoso, es un recordatorio constante de la inminente llegada de la tormenta. Un ambiente de nerviosa expectativa se respira en el aire, mientras los residentes se afanan en asegurar sus hogares y negocios. El mar, normalmente un lienzo turquesa de calma y serenidad, se ha transformado en una masa oscura y amenazante, presagiando la furia del huracán.
Las imágenes que nos llegan desde Zicatela son elocuentes: puertas y ventanas reforzadas con tablones, fachadas de hoteles y restaurantes cubiertas con lonas protectoras, y un ir y venir constante de personas que se preparan para lo peor. La bandera roja, símbolo inequívoco de peligro, ondea en lo alto, advirtiendo a los bañistas del riesgo mortal que representa adentrarse en las aguas embravecidas. Sin embargo, algunas figuras desafían la prohibición, ignorando la inminente amenaza, y se aventuran en las olas, una imprudencia que pone en riesgo sus vidas y la de los equipos de rescate.
La preocupación se extiende más allá de la costa, hacia el interior del estado, donde las autoridades han activado los protocolos de emergencia y se preparan para evacuar a las poblaciones en zonas de riesgo. La solidaridad de los oaxaqueños se hace patente en estos momentos difíciles: vecinos ayudando a vecinos, organizaciones civiles recolectando víveres y equipos de voluntarios listos para brindar apoyo a los damnificados. La incertidumbre se mezcla con la esperanza, mientras todos esperan que el impacto del huracán sea lo menos devastador posible.
Las autoridades han hecho un llamado a la calma y a la responsabilidad, instando a la población a seguir las indicaciones de protección civil y a mantenerse informada a través de los canales oficiales. Se recomienda tener a mano un kit de emergencia con agua potable, alimentos no perecederos, linternas, radio de pilas y botiquín de primeros auxilios. También se aconseja tener identificados los refugios temporales más cercanos y establecer un plan de comunicación familiar en caso de separación.
La llegada del Huracán Erick es un recordatorio de la vulnerabilidad de las comunidades costeras ante los embates de la naturaleza. Más allá de los daños materiales, que sin duda serán cuantiosos, se encuentra la preocupación por el impacto emocional y social que este tipo de eventos puede tener en la población. La reconstrucción, tanto física como emocional, será un largo proceso que requerirá del esfuerzo conjunto de todos los oaxaqueños. Mientras tanto, la esperanza se mantiene viva, en la resiliencia de un pueblo acostumbrado a enfrentar la adversidad y a levantarse con más fuerza después de cada tormenta.
Fuente: El Heraldo de México